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No soy igual en lo que digo y escribo. Cambio, pero no cambio mucho. El color de las flores no es el mismo bajo el sol que cuando una nube pasa o cuando entra la noche y las flores son color de sombra. Pero, quien mira, ve bien que son las mismas flores, por eso cuando parezco no estar de acuerdo conmigo, fijaros bien en mí: Si estaba vuelto para la derecha, me volví ahora para la izquierda, pero soy siempre yo, asentado sobre los mismos pies. El mismo siempre, gracias al cielo y a la Tierra y a mis ojos y oídos atentos, y a mi clara sencillez de alma.

miércoles, 17 de octubre de 2012

Le vino miedo y su mensaje no está, ¿a dónde pudo ir? ¿dónde podrá llorar? Buscó la sombra de algún corazón fiel y no pudo encontrar, no hay nada para él...
Dice mi almohada que esto no puede ser, que algo deberíamos de hacer. Que el tiempo corre y el tren pasa una vez... Y caminar como si fuera el final,  mañana yo qué sé; capáz que no hay lugar.
Así seguro que alguien lo va a encontrar y volverá a aplaudir, y volverán a hablar...
Y, aunque las momias se quieran resistir, el escenario entero volverá a existir.
Es la sana bronca de entender que algo nos salió mal y revertir la corriente, para no tener que alimentar gusanos sin piedad, y devolverle su ofrenda hoy.

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