Tengo un temita con los hombres hijos de puta, y es que me vuelven loca; me atraen como abeja a la miel. Pese a todos los carteles de "Pare" que me pueda cruzar en el camino, yo tengo una tendencia a correr hacia la perdición y entrar como caballo.
Dicen que culpar a los padres por nuestros propios problemas es de persona inmadura o qué sé yo, pero en esta no puedo dejar de culparlos. Mis padres nunca coincidieron en nada, son de esas personas que ves juntas y pensás "Na... Esto no va a llegar a algo". Y bueno, en realidad no llegó nada más que a dejar descendencia en este mundo, y todavía no logro determinar si eso fue poco o mucho...
El punto es que se llevaban para el culo y en mi adolescencia le pusieron punto final a algo que tendrían que haberle puesto tiempo antes. Siempre agradecí su separación porque me habrían vuelto más loca aún, el tema fue que ninguno supo manejar bien la ruptura porque, si bien tuvieron una relación por demás tóxica, ellos, en su momento, no agradecieron tanto como yo que llegara a su fin, entonces durante un buen tiempo tuve que ir y venir con mensajes de uno para el otro, escuchando reproches y ventilaciones de "trapitos al sol", sinceramente ya a esa edad tenía una opinión formada de mis padres y nada de lo que uno dijera sobre el otro podía afectar eso, no obstante me rompía los ovarios quedar en el medio.
Siempre pensé que esa etapa me había hecho madurar de golpe porque me había visto envuelta en temas de adultos siendo una adolescente, pero nunca me di cuenta de lo jodida que se había vuelto mi cabeza en cuanto a todo el tema de las relaciones gracias a eso también.
Ya de más grande un día me digné a ir a una psicóloga y en una de las sesiones, mientras le contaba acerca de mi disyuntiva entre dos flacos, me dijo algo como "Loca parala con elegir flacos garcas. Estás buscando tener la relación de tus padres", obviamente en términos academicos y bien prolijitos.
Al oírlo pensé que era un bolazo, pero me ruboricé de tal manera, que eso solo pudo significar una cosa acá y en la China: Me había dado vergüenza porque tenía razón.
Y así me fueron cayendo todas las fichitas juntas, pero principalmente: No era que me fuera mal en el amor, era que buscaba pibes garcas para tener una relación que le fuera fiel al modelo de relaciones con el cual crecí.
De todas formas, esta gran revelación tuvo lugar después de haber conocido al último garca en mi vida por el momento, y sobre el cual había empezado a escribir acá hasta que me di cuenta de que continuar esa historia era al pedo y me hacía mal.
Al año de esa terapia sanadora (?) conocí a mi actual novio y algo habré hecho bien porque es la antítesis de todo lo que anteriormente había elegido. Pero haciéndole honor a las primeras frases de este post, admito que últimamente me siento como un drogadicto con abstinencia: Hace un año que un hombre me trata bien, me respeta, valora, ama y le hace honor a cada letra de la palabra "hombre". Hace un año me siento realmente ocupando el lugar que merezco, que no me buscan con la intención de usarme, y que tengo una relación (por fin) sana...
Pero hay días en los que mi cabeza no para de rumiar y pensar en todo lo anterior, en las noches que me dormí llorando y los días que viví por inercia, y entonces me doy cuenta de que a veces vivo más en el pasado que en el presente, no sé si por miedo a cagarla de nuevo o porque una parte de mí sigue buscando al garca, al que la haga sentir insegura constantemente.
Siento que todo el tiempo tengo que frenar a la obsesiva autoboicoteadora que hay dentro mío, como un caballo con unas ganas locas de desbocarse. Pero no, ¿saben?, esta vuelta no la voy a dejar.
Porque sí, tendré una tendencia a elegir hijos de puta y obsesionarme con relaciones así, pero cuando vuelvo a la realidad, me doy cuenta de que si bien adquirí ese ejemplo de historias por mi familia, también gracias a ellos me sé el final, y nunca, pero nunca, es uno feliz.
Aunque Cueste Ver El Sol
En algún lugar, aprendí a mostrar lo que no se ve.-
Datos personales
- Lile
- No soy igual en lo que digo y escribo. Cambio, pero no cambio mucho. El color de las flores no es el mismo bajo el sol que cuando una nube pasa o cuando entra la noche y las flores son color de sombra. Pero, quien mira, ve bien que son las mismas flores, por eso cuando parezco no estar de acuerdo conmigo, fijaros bien en mí: Si estaba vuelto para la derecha, me volví ahora para la izquierda, pero soy siempre yo, asentado sobre los mismos pies. El mismo siempre, gracias al cielo y a la Tierra y a mis ojos y oídos atentos, y a mi clara sencillez de alma.
jueves, 14 de julio de 2016
sábado, 11 de abril de 2015
De cuando la vida se te caga de risa en la cara - Parte II
Pasaron ocho meses desde la primera vez que lo vi y me sigo acordando de todo. Dicho así parezco alta trastornada pero conté con los dedos la cantidad de meses, así que eso me hace un poco más normal porque no me acordaba de memoria (?).
Valga la redundancia, tengo pésima memoria para las cosas relevantes o cotidianas; no me acuerdo con facilidad qué almorcé ayer pero sí con qué frase se acercó a mí a los cinco años la que después sería mi mejor amiga de la infancia. Sé el recorrido que hacía la camioneta que me llevaba de mi casa al colegio, en qué parte del salón me senté el primer día de facultad, cómo fui vestida... Y así sucesivamente con un millón de boludeces que, al parecer, para mi mente no lo fueron. Me acuerdo con exactitud lo que sentí en determinados momentos de mi vida que, cuando los viví, los pasé por alto pero que con el paso del tiempo quedaron "subrayados". Y el día que lo conocí fue uno.
Se acercó a mí como cualquier pibe de boliche (dícese de un flaco en pedo que saca la peor frase que tiene para chamuyar). Escuché que alguien me estaba hablando, me di vuelta y lo vi: Carilindo (los pibes con cara de pendejos me generan algo que bordea la pedofilia seguramente). Hablamos las estupideces que pueden hablar dos personas en pedo, bailamos, me pisó unas treinta veces. Acto seguido, me pidió que lo esperara afuera del baño, me encargó su ron con Coca y me dejó ahí. Mis intenciones eran buenas hasta que una amiga me encontró, le tomó el trago que yo le cuidaba y claramente nos fuimos a seguir dando vueltas.
Quién sabe cuánto rato pasó hasta que lo volví a tener en frente, mucho más borracho a como lo había dejado (me lo diría él después porque yo en ese momento no lo noté) pero con una sonrisa que me hizo olvidar hasta el nombre. Para ese entonces yo ya estaba en perfectas condiciones, una de mis amigas se había ido a su casa y la otra estaba con unnabo don Juan. Seguimos hablando un rato más hasta que me pidió un beso y me hice la gran superada, le dije que los besos se roban y nos pusimos a chuponear furiosamente; me acuerdo que nos recorrimos la pista de abajo de punta a punta y en un momento me apoyé contra el respaldo de un sillón y tiré los vasos de la gente que estaba sentada ahí (me amaron...).
Creo que cada persona tiene su estilo de besar y es cuestión de "amoldarse" al otro o viceversa, pero me vuelve laaca encontrar flacos con los que al primer beso ya está bueno, cuando sé que hay química al menos para eso y en ese momento, porque puedo remarte casi cualquier situación, menos un mal beso. Siento que estoy rimando lo que digo con tanto ESO, así que espero que haya quedado clara mi idea porque no ahondaré más en ella.
Después del intercambio salival (!!!) y de que cerraran el boliche, nos quedamos los cuatro afuera: Mi amiga, el chico que había conocido, este flaco (a quien llamaremos M) y yo. Para ese entonces ya había rechazado innumerables propuestas de ir a su casa, hasta que me dijo de ir a su auto, que lo tenía estacionado a la vuelta del local, porque hacía mucho frío. Nuevamente le dije que no, pero no por histeriquear, sino porque el hecho de subirte al auto de un extraño es lo más parecido a un cartel en rojo que reza PELOTUDA, NO LO HAGAS.
Cansado de mis negativas, fue a buscar el auto y lo estacionó en frente a donde yo estaba con mi amiga y el otro flaco. Me insistió otro par de veces, alegando que no íbamos a hacer nada, que él dejaba las llaves sobre el tablero, así podía confiar en que no iba a irse a ningún lado conmigo adentro, entonces subí, porque la coherencia es lo mío. Hablamos un poco de la vida de cada uno, me contó que tenía un hermano más grande, que vivía con él pero que no se llevaban bien. Iba todo perfecto en resumidas palabras, hasta que notamos que mi amiga estaba parada al lado de su ventanilla y, una vez que M la bajó, nos dijo que se iba con el chico que había conocido. Creo que todo se dio muy rápido como para esperar una buena reacción de mi parte, así que solo atiné a mirar a mi amiga y decirle que yo me iba con ella... obviamente, tanto M como mi amiga, me miraron con cara de ¿Sos idiota o tus viejos son hermanos?. M le dijo que se quedara tranquila, que me iba a llevar a la puerta de mi casa.
Y así fue como agarró las llaves y arrancó. Y así fue como me encontraba yo con mi temor más grande hasta ese momento, materializado: Estar en un auto con un perfecto desconocido. Y así fue como empecé a darle indicaciones sobre qué camino tomar para llegar a mi casa y vi que no solo agarraba por calles totalmente distintas, sino que cada vez nos alejábamos más de mi destino. Y así fue como me empezaron a transpirar las manos y vi mi segundo miedo hasta ese momento, concretado: Estar en un auto con un perfecto desconocido, sin saber adónde mierda estaba yendo.
Valga la redundancia, tengo pésima memoria para las cosas relevantes o cotidianas; no me acuerdo con facilidad qué almorcé ayer pero sí con qué frase se acercó a mí a los cinco años la que después sería mi mejor amiga de la infancia. Sé el recorrido que hacía la camioneta que me llevaba de mi casa al colegio, en qué parte del salón me senté el primer día de facultad, cómo fui vestida... Y así sucesivamente con un millón de boludeces que, al parecer, para mi mente no lo fueron. Me acuerdo con exactitud lo que sentí en determinados momentos de mi vida que, cuando los viví, los pasé por alto pero que con el paso del tiempo quedaron "subrayados". Y el día que lo conocí fue uno.
Se acercó a mí como cualquier pibe de boliche (dícese de un flaco en pedo que saca la peor frase que tiene para chamuyar). Escuché que alguien me estaba hablando, me di vuelta y lo vi: Carilindo (los pibes con cara de pendejos me generan algo que bordea la pedofilia seguramente). Hablamos las estupideces que pueden hablar dos personas en pedo, bailamos, me pisó unas treinta veces. Acto seguido, me pidió que lo esperara afuera del baño, me encargó su ron con Coca y me dejó ahí. Mis intenciones eran buenas hasta que una amiga me encontró, le tomó el trago que yo le cuidaba y claramente nos fuimos a seguir dando vueltas.
Quién sabe cuánto rato pasó hasta que lo volví a tener en frente, mucho más borracho a como lo había dejado (me lo diría él después porque yo en ese momento no lo noté) pero con una sonrisa que me hizo olvidar hasta el nombre. Para ese entonces yo ya estaba en perfectas condiciones, una de mis amigas se había ido a su casa y la otra estaba con un
Creo que cada persona tiene su estilo de besar y es cuestión de "amoldarse" al otro o viceversa, pero me vuelve laaca encontrar flacos con los que al primer beso ya está bueno, cuando sé que hay química al menos para eso y en ese momento, porque puedo remarte casi cualquier situación, menos un mal beso. Siento que estoy rimando lo que digo con tanto ESO, así que espero que haya quedado clara mi idea porque no ahondaré más en ella.
Después del intercambio salival (!!!) y de que cerraran el boliche, nos quedamos los cuatro afuera: Mi amiga, el chico que había conocido, este flaco (a quien llamaremos M) y yo. Para ese entonces ya había rechazado innumerables propuestas de ir a su casa, hasta que me dijo de ir a su auto, que lo tenía estacionado a la vuelta del local, porque hacía mucho frío. Nuevamente le dije que no, pero no por histeriquear, sino porque el hecho de subirte al auto de un extraño es lo más parecido a un cartel en rojo que reza PELOTUDA, NO LO HAGAS.
Cansado de mis negativas, fue a buscar el auto y lo estacionó en frente a donde yo estaba con mi amiga y el otro flaco. Me insistió otro par de veces, alegando que no íbamos a hacer nada, que él dejaba las llaves sobre el tablero, así podía confiar en que no iba a irse a ningún lado conmigo adentro, entonces subí, porque la coherencia es lo mío. Hablamos un poco de la vida de cada uno, me contó que tenía un hermano más grande, que vivía con él pero que no se llevaban bien. Iba todo perfecto en resumidas palabras, hasta que notamos que mi amiga estaba parada al lado de su ventanilla y, una vez que M la bajó, nos dijo que se iba con el chico que había conocido. Creo que todo se dio muy rápido como para esperar una buena reacción de mi parte, así que solo atiné a mirar a mi amiga y decirle que yo me iba con ella... obviamente, tanto M como mi amiga, me miraron con cara de ¿Sos idiota o tus viejos son hermanos?. M le dijo que se quedara tranquila, que me iba a llevar a la puerta de mi casa.
Y así fue como agarró las llaves y arrancó. Y así fue como me encontraba yo con mi temor más grande hasta ese momento, materializado: Estar en un auto con un perfecto desconocido. Y así fue como empecé a darle indicaciones sobre qué camino tomar para llegar a mi casa y vi que no solo agarraba por calles totalmente distintas, sino que cada vez nos alejábamos más de mi destino. Y así fue como me empezaron a transpirar las manos y vi mi segundo miedo hasta ese momento, concretado: Estar en un auto con un perfecto desconocido, sin saber adónde mierda estaba yendo.
jueves, 5 de marzo de 2015
Fue
Hace un rato llegué a la conclusión de que siempre vas a estar ahí.
Hay personas que entran a tu vida para después irse pero, igualmente, permanecer como cicatrices. Y eso es lo que sos. Tengo cicatrices "lindas", esas que me sacan una sonrisa al contar porqué las tengo, como las de las rodillas de tantas veces que me caí aprendiendo a andar en bici, o la que tengo cerca de un ojo porque de chica me clavé una antena de televisor ahí (sí, re mil bruta la borrega).
Y después están las otras; esas de las que no me enorgullezco para nada y que solo yo sé que están porque a los ojos de los demás son casi imperceptibles.
No sé en qué clase de cicatrices entrarías vos porque la verdad es que todavía dolés un poco; sos lo más parecido a esas heridas que están cerrando pero que te arrancás la cascarita para joderte a vos mismo, mitad por masoquista y mitad porque no podés creer que esto haya sido todo y que vuelvas a ser vos, sin un indicio de que alguna vez hubo algo ahí, tan vivo y sangrante. Porque la realidad es esa: Estoy encaprichada. Y así es como noto que estoy "curada", me niego a esa idea y te vuelvo a abrir... Y soy una pelotuda importante por eso (y bastante enfermita).
Y lo peor de todo es que muy en el fondo y aunque sea difícil admitírmelo, espero solo hoy haber llegado a esa conclusión, y que el día de mañana ese "siempre vas a estar ahí" se convierta en "ni un día más". Porque, en realidad, está más que claro que pertenecerías a la segunda clase. Porque no quiero llevarte conmigo "para siempre". Porque no serías ni siquiera la mejor de las peores cicatrices. Porque ya sufrí cosas mejores que esta.
Hay personas que entran a tu vida para después irse pero, igualmente, permanecer como cicatrices. Y eso es lo que sos. Tengo cicatrices "lindas", esas que me sacan una sonrisa al contar porqué las tengo, como las de las rodillas de tantas veces que me caí aprendiendo a andar en bici, o la que tengo cerca de un ojo porque de chica me clavé una antena de televisor ahí (sí, re mil bruta la borrega).
Y después están las otras; esas de las que no me enorgullezco para nada y que solo yo sé que están porque a los ojos de los demás son casi imperceptibles.
No sé en qué clase de cicatrices entrarías vos porque la verdad es que todavía dolés un poco; sos lo más parecido a esas heridas que están cerrando pero que te arrancás la cascarita para joderte a vos mismo, mitad por masoquista y mitad porque no podés creer que esto haya sido todo y que vuelvas a ser vos, sin un indicio de que alguna vez hubo algo ahí, tan vivo y sangrante. Porque la realidad es esa: Estoy encaprichada. Y así es como noto que estoy "curada", me niego a esa idea y te vuelvo a abrir... Y soy una pelotuda importante por eso (y bastante enfermita).
Y lo peor de todo es que muy en el fondo y aunque sea difícil admitírmelo, espero solo hoy haber llegado a esa conclusión, y que el día de mañana ese "siempre vas a estar ahí" se convierta en "ni un día más". Porque, en realidad, está más que claro que pertenecerías a la segunda clase. Porque no quiero llevarte conmigo "para siempre". Porque no serías ni siquiera la mejor de las peores cicatrices. Porque ya sufrí cosas mejores que esta.
domingo, 1 de marzo de 2015
De cuando la vida se te caga de risa en la cara - Parte I
La madrugada de un 26 de julio me agarró en la casa de una amiga, tomando vino en caja con Sprite y Jager prolijamente servido (muy inclusión social todo). Nunca me gustó salir y mostrar demasiado, pero vaya uno a saber porqué, esa noche aparentemente me puse de acuerdo en elegir lo más corto que tuviera en mi ropero para ir al antro más cercano.
Me acuerdo que antes de salir, pensé que estaba en mi mejor momento, que hacía tiempo no me sentía así: Feliz, sin vueltas. Sin peros. Totalmente en paz. Estaba todo muy normal en mi vida en general, pero de lo que más recuerdo haberme jactado esa noche y para mis adentros, fue de no estar sintiendo nada por ningún pibe, de no estar pendiente de nadie y sentirme libre en serio; de estar soltera hasta en los pensamientos. Nos sacamos un par de fotos y me sentí linda, así que a esa actitud zen, sumémosle el ego inflado por las nubes...
Como pasa casi siempre que una sale en grupo, alguien se pierde. Y no sé bien porqué, ni cómo, ni cuándo, pero sé que salí con esa actitud "Me como el mundo" agarrada de la mano y en un momento de la noche la perdí.
Con la diferencia de que a mis amigas tarde o temprano las encuentro, pero a esta todavía la sigo buscando.
Me acuerdo que antes de salir, pensé que estaba en mi mejor momento, que hacía tiempo no me sentía así: Feliz, sin vueltas. Sin peros. Totalmente en paz. Estaba todo muy normal en mi vida en general, pero de lo que más recuerdo haberme jactado esa noche y para mis adentros, fue de no estar sintiendo nada por ningún pibe, de no estar pendiente de nadie y sentirme libre en serio; de estar soltera hasta en los pensamientos. Nos sacamos un par de fotos y me sentí linda, así que a esa actitud zen, sumémosle el ego inflado por las nubes...
Como pasa casi siempre que una sale en grupo, alguien se pierde. Y no sé bien porqué, ni cómo, ni cuándo, pero sé que salí con esa actitud "Me como el mundo" agarrada de la mano y en un momento de la noche la perdí.
Con la diferencia de que a mis amigas tarde o temprano las encuentro, pero a esta todavía la sigo buscando.
viernes, 27 de febrero de 2015
Ni idea
Escribir. Hacía meses no lo hacía y empecé a sentir que el cuerpo me lo pedía; algo así como lo que siento cuando paso mucho tiempo sin llorar con ganas realmente. Es como volver a escuchar esa canción vieja que tantas cosas te genera y que te sabés de memoria.
Escribir para sanar es lo más cercano a la gloria a veces, por lo menos, lo más cerca que pude llegar usando una PC de por medio, más con mi problema de comunicación cara a cara. Soy bastante mala en cuanto a eso de expresar mis sentimientos si no es por escrito; digo la mitad de las cosas con suerte, siempre queda todo inconcluso. No tengo borradores, no puedo ir para atrás y corregir lo que dije anteriormente; las cosas se dicen y punto. Y generalmente la cago porque o me sincero un cien por ciento, o quedo con cara de nada por una timidez totalmente infundada, pero la timidez es otro tema aparte... Lo importante es que estoy tan mambeada que volví acá buscando refugio, como si de los brazos de mamá se tratara.
(Esto, salvo la última parte, está en Borradores desde el 13/09/13. Medio que me debía un regreso).
Escribir para sanar es lo más cercano a la gloria a veces, por lo menos, lo más cerca que pude llegar usando una PC de por medio, más con mi problema de comunicación cara a cara. Soy bastante mala en cuanto a eso de expresar mis sentimientos si no es por escrito; digo la mitad de las cosas con suerte, siempre queda todo inconcluso. No tengo borradores, no puedo ir para atrás y corregir lo que dije anteriormente; las cosas se dicen y punto. Y generalmente la cago porque o me sincero un cien por ciento, o quedo con cara de nada por una timidez totalmente infundada, pero la timidez es otro tema aparte... Lo importante es que estoy tan mambeada que volví acá buscando refugio, como si de los brazos de mamá se tratara.
(Esto, salvo la última parte, está en Borradores desde el 13/09/13. Medio que me debía un regreso).
I'm ruin
Es difícil superarte cuando nada estaba bien y nada estaba mal.
Todavía no me puedes mirar a los ojos porque ya te he mordido y ahora eres el doble de tímido...
Y te lo he intentado decir, cariño,
te voy a arruinar si me dejas quedarme.
Todavía lo significas todo para mí,
pero necesito ser libre.
Todavía no me puedes mirar a los ojos porque ya te he mordido y ahora eres el doble de tímido...
Y te lo he intentado decir, cariño,
te voy a arruinar si me dejas quedarme.
Todavía lo significas todo para mí,
pero necesito ser libre.
martes, 5 de marzo de 2013
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)