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No soy igual en lo que digo y escribo. Cambio, pero no cambio mucho. El color de las flores no es el mismo bajo el sol que cuando una nube pasa o cuando entra la noche y las flores son color de sombra. Pero, quien mira, ve bien que son las mismas flores, por eso cuando parezco no estar de acuerdo conmigo, fijaros bien en mí: Si estaba vuelto para la derecha, me volví ahora para la izquierda, pero soy siempre yo, asentado sobre los mismos pies. El mismo siempre, gracias al cielo y a la Tierra y a mis ojos y oídos atentos, y a mi clara sencillez de alma.

jueves, 5 de marzo de 2015

Fue

Hace un rato llegué a la conclusión de que siempre vas a estar ahí.
Hay personas que entran a tu vida para después irse pero, igualmente, permanecer como cicatrices. Y eso es lo que sos. Tengo cicatrices "lindas", esas que me sacan una sonrisa al contar porqué las tengo, como las de las rodillas de tantas veces que me caí aprendiendo a andar en bici, o la que tengo cerca de un ojo porque de chica me clavé una antena de televisor ahí (sí, re mil bruta la borrega).
Y después están las otras; esas de las que no me enorgullezco para nada y que solo yo sé que están porque a los ojos de los demás son casi imperceptibles.

No sé en qué clase de cicatrices entrarías vos porque la verdad es que todavía dolés un poco; sos lo más parecido a esas heridas que están cerrando pero que te arrancás la cascarita para joderte a vos mismo, mitad por masoquista y mitad porque no podés creer que esto haya sido todo y que vuelvas a ser vos, sin un indicio de que alguna vez hubo algo ahí, tan vivo y sangrante. Porque la realidad es esa: Estoy encaprichada. Y así es como noto que estoy "curada", me niego a esa idea y te vuelvo a abrir... Y soy una pelotuda importante por eso (y bastante enfermita).

Y lo peor de todo es que muy en el fondo y aunque sea difícil admitírmelo, espero solo hoy haber llegado a esa conclusión, y que el día de mañana ese "siempre vas a estar ahí" se convierta en "ni un día más". Porque, en realidad, está más que claro que pertenecerías a la segunda clase. Porque no quiero llevarte conmigo "para siempre". Porque no serías ni siquiera la mejor de las peores cicatrices. Porque ya sufrí cosas mejores que esta.

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