Datos personales

Mi foto
No soy igual en lo que digo y escribo. Cambio, pero no cambio mucho. El color de las flores no es el mismo bajo el sol que cuando una nube pasa o cuando entra la noche y las flores son color de sombra. Pero, quien mira, ve bien que son las mismas flores, por eso cuando parezco no estar de acuerdo conmigo, fijaros bien en mí: Si estaba vuelto para la derecha, me volví ahora para la izquierda, pero soy siempre yo, asentado sobre los mismos pies. El mismo siempre, gracias al cielo y a la Tierra y a mis ojos y oídos atentos, y a mi clara sencillez de alma.

jueves, 14 de julio de 2016

Ni Freud bailaría este mambo

Tengo un temita con los hombres hijos de puta, y es que me vuelven loca; me atraen como abeja a la miel. Pese a todos los carteles de "Pare" que me pueda cruzar en el camino, yo tengo una tendencia a correr hacia la perdición y entrar como caballo.
Dicen que culpar a los padres por nuestros propios problemas es de persona inmadura o qué sé yo, pero en esta no puedo dejar de culparlos. Mis padres nunca coincidieron en nada, son de esas personas que ves juntas y pensás "Na... Esto no va a llegar a algo". Y bueno, en realidad no llegó nada más que a dejar descendencia en este mundo, y todavía no logro determinar si eso fue poco o mucho...
El punto es que se llevaban para el culo y en mi adolescencia le pusieron punto final a algo que tendrían que haberle puesto tiempo antes. Siempre agradecí su separación porque me habrían vuelto más loca aún, el tema fue que ninguno supo manejar bien la ruptura porque, si bien tuvieron una relación por demás tóxica, ellos, en su momento, no agradecieron tanto como yo que llegara a su fin, entonces durante un buen tiempo tuve que ir y venir con mensajes de uno para el otro, escuchando reproches y ventilaciones de "trapitos al sol", sinceramente ya a esa edad tenía una opinión formada de mis padres y nada de lo que uno dijera sobre el otro podía afectar eso, no obstante me rompía los ovarios quedar en el medio.

Siempre pensé que esa etapa me había hecho madurar de golpe porque me había visto envuelta en temas de adultos siendo una adolescente, pero nunca me di cuenta de lo jodida que se había vuelto mi cabeza en cuanto a todo el tema de las relaciones gracias a eso también.
Ya de más grande un día me digné a ir a una psicóloga y en una de las sesiones, mientras le contaba acerca de mi disyuntiva entre dos flacos, me dijo algo como "Loca parala con elegir flacos garcas. Estás buscando tener la relación de tus padres", obviamente en términos academicos y bien prolijitos.
Al oírlo pensé que era un bolazo, pero me ruboricé de tal manera, que eso solo pudo significar una cosa acá y en la China: Me había dado vergüenza porque tenía razón.

Y así me fueron cayendo todas las fichitas juntas, pero principalmente: No era que me fuera mal en el amor, era que buscaba pibes garcas para tener una relación que le fuera fiel al modelo de relaciones con el cual crecí.
De todas formas, esta gran revelación tuvo lugar después de haber conocido al último garca en mi vida por el momento, y sobre el cual había empezado a escribir acá hasta que me di cuenta de que continuar esa historia era al pedo y me hacía mal.

Al año de esa terapia sanadora (?) conocí a mi actual novio y algo habré hecho bien porque es la antítesis de todo lo que anteriormente había elegido. Pero haciéndole honor a las primeras frases de este post, admito que últimamente me siento como un drogadicto con abstinencia: Hace un año que un hombre me trata bien, me respeta, valora, ama y le hace honor a cada letra de la palabra "hombre". Hace un año me siento realmente ocupando el lugar que merezco, que no me buscan con la intención de usarme, y que tengo una relación (por fin) sana...
Pero hay días en los que mi cabeza no para de rumiar y pensar en todo lo anterior, en las noches que me dormí llorando y los días que viví por inercia, y entonces me doy cuenta de que a veces vivo más en el pasado que en el presente, no sé si por miedo a cagarla de nuevo o porque una parte de mí sigue buscando al garca, al que la haga sentir insegura constantemente.
Siento que todo el tiempo tengo que frenar a la obsesiva autoboicoteadora que hay dentro mío, como un caballo con unas ganas locas de desbocarse. Pero no, ¿saben?, esta vuelta no la voy a dejar.
Porque sí, tendré una tendencia a elegir hijos de puta y obsesionarme con relaciones así, pero cuando vuelvo a la realidad, me doy cuenta de que si bien adquirí ese ejemplo de historias por mi familia, también gracias a ellos me sé el final, y nunca, pero nunca, es uno feliz.

1 comentario:

  1. Qué bueno que hayas podido salir de ese círculo vicioso de estar con flacos hijos de puta y hayas podido valorarte y encontrar a alguien que te de el lugar que merecés. Aprovechá esto que te pasa y disfrutalo. Amá, porque amar y ser amado debe ser de las cosas más lindas. Si no, para qué estamos? Jajaja y bueno, no quiero empezar con mi filosofía barata, pero ta, me alegra que estés bien y con alguien que te hace bien.

    Te mando un abrazote.

    ResponderEliminar