El cielo guarda siempre un pedazo de este Sol.
El río viene claro y el remanso se aplacó,
no deseo andar hurgando en heridas de años.
Ay, el alma hoy no duele.
Los pesares se anestesian, aprovecho el día, el rato...
Me arrojo al aire y busco esa grata sensación...
Mis hermanos están bailando tan profundo en el corazón.
Ay, el alma hoy no duele...
Me gusta andar así, tan tranquilo...
PREFIERO andar así.
Datos personales
- Lile
- No soy igual en lo que digo y escribo. Cambio, pero no cambio mucho. El color de las flores no es el mismo bajo el sol que cuando una nube pasa o cuando entra la noche y las flores son color de sombra. Pero, quien mira, ve bien que son las mismas flores, por eso cuando parezco no estar de acuerdo conmigo, fijaros bien en mí: Si estaba vuelto para la derecha, me volví ahora para la izquierda, pero soy siempre yo, asentado sobre los mismos pies. El mismo siempre, gracias al cielo y a la Tierra y a mis ojos y oídos atentos, y a mi clara sencillez de alma.
lunes, 10 de diciembre de 2012
-¿Y cómo luchás contra lo que se va? Contra lo que se rompe, desaparece, ¿cómo luchás? Es imposible.
La vida, mirá qué deducción... La vida es una enfermedad terminal. Te lo voy a decir en tu idioma, más elemental: La vida es una pelea perdida de antemano... todo se termina.
Parece que uno quisiera vencer a la vejez, y no se puede. Pero tampoco me quiero resignar, ¡la vida no me puede pedir que me resigne! Yo no nací para eso.
- ¡Por supuesto que no! Nosotros nacimos para sobrevivir... ¿Qué te pasa, me estás mariconeando ahora vos? Yo te conozco, vos tenés mucho para dar, mucho para dar...
- ¿Me dejás llorar un ratito?
- Llorá tranquilo.
- Lloro y me río. Lloro y me río...
- Cuando nos toque, nos va a encontrar como nos gusta a nosotros: Espalda con espalda. Espada en la mano ante un digno rival.
La vida, mirá qué deducción... La vida es una enfermedad terminal. Te lo voy a decir en tu idioma, más elemental: La vida es una pelea perdida de antemano... todo se termina.
Parece que uno quisiera vencer a la vejez, y no se puede. Pero tampoco me quiero resignar, ¡la vida no me puede pedir que me resigne! Yo no nací para eso.
- ¡Por supuesto que no! Nosotros nacimos para sobrevivir... ¿Qué te pasa, me estás mariconeando ahora vos? Yo te conozco, vos tenés mucho para dar, mucho para dar...
- ¿Me dejás llorar un ratito?
- Llorá tranquilo.
- Lloro y me río. Lloro y me río...
- Cuando nos toque, nos va a encontrar como nos gusta a nosotros: Espalda con espalda. Espada en la mano ante un digno rival.
viernes, 7 de diciembre de 2012
Estoy segura de que ya dejé atrás mi pasado, en varios sentidos, pero no sé porqué a veces me ataca una ansiedad bastante loca y se me da por buscar cosas que no me convienen mucho que digamos, pero es que me da curiosidad saber qué es de tu vida y esa sensación, por más que me dure unos 15 minutos, hace que me transforme en Sherlock Holmes más o menos, aunque con el idiota de facebook y todas esas cosas no se necesite de mucho ingenio para averiguar lo que una quiere...
Sé que estás feliz, que estás bien después de todo. Sin dudas que ya no te necesito en mi día a día ni mucho menos vos a mí, pero me intriga saber si te acordarás de mí en algún momento. Sonará tonto de repente pero hay canciones que todavía me dan... cosa. No puedo escuchar a la Bersuit sin acordarme de vos, por ejemplo. Y nunca pensé que estupideces como "Pineapple express" me trajeran a alguien a la mente pero, lastimosamente, es así.
Ya hace mucho tiempo desde la última vez que siquiera hablé contigo. Si hubiese sabido que esa iba a ser la última charla que íbamos a tener, claramente le habría puesto más ganas y la hubiese alargado muchísimo más.
No es que te extrañe ni esté melancólica, particularmente en este rato sí, pero si algo me quedó claro de este último tiempo es que no soy buena retomando relaciones ya terminadas, del tipo que sean. Si volviera a hablar contigo, seguramente tendríamos una conversación protocolar que no llevaría a nada, entonces, es mejor hacer de cuenta que fuiste un vínculo de los tantos que tuve, tengo y voy a tener en mi vida y que pases a ser un extraño con el tiempo, como ahora. Quizás me esté engañando un poco, pero estoy segura de que hasta una conversación para "ponernos al día" me dejaría pensando más de la cuenta y dándole vuelta a cosas que ya fueron.
Por lo menos yo aprendí mucho gracias a las personas que se alejan o que yo alejo de mi vida. Entendí que hay ciclos que tienen que cerrarse y que eso no significa rendirse ni nada parecido; me costó mucho asimilarlo porque no acostumbro a dar pasos al costado, pero entendí que simplemente se trata de afrontar que eso ya no tiene más vuelta que darle, y que estirarlo no hace más que empeorar las cosas. No volvería a ser la de esa época ni aunque me pagaran para hacerlo, por más que, de repente, me queden días por extrañarte todavía. Soy consciente de que, sí, puede ser que de vez en cuando flaquee y me preocupe por saber cómo estás a grandes rasgos, pero jamás volvería a vos; ni a permitirme sufrir así, pasarla mal, o tener tantas inseguridades... no me permitiría volver al pasado en sí.
Antes no quería saber nada con volverlo a intentar, pero viéndolo ahora, desde un punto mucho más sano, realmente todo eso de conocer a alguien que realmente me interese, tomándome las cosas con calma, e ir aprendiendo de a dos a llevar algo sano en toda la extensión de la palabra, es algo que quiero y necesito que me pase. Acá no importa si "un clavo saca otro clavo", aunque mantengo que eso es verdad, siempre y cuando el segundo clavo sea mejor; lo que verdaderamente me interesa es que aprendí muchísimo en este tiempo y es ahora que me muero por demostrárselo a alguien, pero a mí misma sobre todo.
Si para recobrar lo recobrado
debí perder primero lo perdido,
si para conseguir lo conseguido
tuve que soportar lo soportado,
si para estar ahora enamorado
fue menester haber estado herido,
tengo por bien sufrido lo sufrido,
tengo por bien llorado lo llorado.
Porque después de todo he comprobado
que no se goza bien de lo gozado
sino después de haberlo padecido.
Porque después de todo he comprendido
por lo que el árbol tiene de florido
vive de lo que tiene sepultado.
Sé que estás feliz, que estás bien después de todo. Sin dudas que ya no te necesito en mi día a día ni mucho menos vos a mí, pero me intriga saber si te acordarás de mí en algún momento. Sonará tonto de repente pero hay canciones que todavía me dan... cosa. No puedo escuchar a la Bersuit sin acordarme de vos, por ejemplo. Y nunca pensé que estupideces como "Pineapple express" me trajeran a alguien a la mente pero, lastimosamente, es así.
Ya hace mucho tiempo desde la última vez que siquiera hablé contigo. Si hubiese sabido que esa iba a ser la última charla que íbamos a tener, claramente le habría puesto más ganas y la hubiese alargado muchísimo más.
No es que te extrañe ni esté melancólica, particularmente en este rato sí, pero si algo me quedó claro de este último tiempo es que no soy buena retomando relaciones ya terminadas, del tipo que sean. Si volviera a hablar contigo, seguramente tendríamos una conversación protocolar que no llevaría a nada, entonces, es mejor hacer de cuenta que fuiste un vínculo de los tantos que tuve, tengo y voy a tener en mi vida y que pases a ser un extraño con el tiempo, como ahora. Quizás me esté engañando un poco, pero estoy segura de que hasta una conversación para "ponernos al día" me dejaría pensando más de la cuenta y dándole vuelta a cosas que ya fueron.
Por lo menos yo aprendí mucho gracias a las personas que se alejan o que yo alejo de mi vida. Entendí que hay ciclos que tienen que cerrarse y que eso no significa rendirse ni nada parecido; me costó mucho asimilarlo porque no acostumbro a dar pasos al costado, pero entendí que simplemente se trata de afrontar que eso ya no tiene más vuelta que darle, y que estirarlo no hace más que empeorar las cosas. No volvería a ser la de esa época ni aunque me pagaran para hacerlo, por más que, de repente, me queden días por extrañarte todavía. Soy consciente de que, sí, puede ser que de vez en cuando flaquee y me preocupe por saber cómo estás a grandes rasgos, pero jamás volvería a vos; ni a permitirme sufrir así, pasarla mal, o tener tantas inseguridades... no me permitiría volver al pasado en sí.
Antes no quería saber nada con volverlo a intentar, pero viéndolo ahora, desde un punto mucho más sano, realmente todo eso de conocer a alguien que realmente me interese, tomándome las cosas con calma, e ir aprendiendo de a dos a llevar algo sano en toda la extensión de la palabra, es algo que quiero y necesito que me pase. Acá no importa si "un clavo saca otro clavo", aunque mantengo que eso es verdad, siempre y cuando el segundo clavo sea mejor; lo que verdaderamente me interesa es que aprendí muchísimo en este tiempo y es ahora que me muero por demostrárselo a alguien, pero a mí misma sobre todo.
Si para recobrar lo recobrado
debí perder primero lo perdido,
si para conseguir lo conseguido
tuve que soportar lo soportado,
si para estar ahora enamorado
fue menester haber estado herido,
tengo por bien sufrido lo sufrido,
tengo por bien llorado lo llorado.
Porque después de todo he comprobado
que no se goza bien de lo gozado
sino después de haberlo padecido.
Porque después de todo he comprendido
por lo que el árbol tiene de florido
vive de lo que tiene sepultado.
jueves, 6 de diciembre de 2012
No se quema con basura, siempre algo hay en su galera. Vive loco en su cordura, y siente más que cualquiera. Su droga es vivir a pleno, se pica con humildad, fuma consejos ajenos y aspira sinceridad.
La vida lo educó a los bastonazos y, a veces, la muerte también.
Tuvo como profesor a un diablo bien pirata, que le enseñó que la vida no siempre es ganar. Él lo aprendió, lo masticó y, por fin, supo llorar...
Y un bobo muerde el anzuelo, ese que le hace olvidar, con un dolor por consuelo, y cree que muerde caviar; pero este enano demente sabe que la papa está en no preguntar por el morfi, sino en comer y disfrutar.
La vida lo educó a los bastonazos y, a veces, la muerte también.
Tuvo como profesor a su ángel de la guarda, que le enseñó que un fracaso no siempre es perder. Él lo aprendió, lo masticó y, por fin, supo reír...
Y hoy el diablo y aquel ángel ven al pequeño saltamontes romper paredes con el bocho una vez más. Van a brindar por lo que fue su mayor creación de integridad.
La vida lo educó a los bastonazos y, a veces, la muerte también.
Tuvo como profesor a un diablo bien pirata, que le enseñó que la vida no siempre es ganar. Él lo aprendió, lo masticó y, por fin, supo llorar...
Y un bobo muerde el anzuelo, ese que le hace olvidar, con un dolor por consuelo, y cree que muerde caviar; pero este enano demente sabe que la papa está en no preguntar por el morfi, sino en comer y disfrutar.
La vida lo educó a los bastonazos y, a veces, la muerte también.
Tuvo como profesor a su ángel de la guarda, que le enseñó que un fracaso no siempre es perder. Él lo aprendió, lo masticó y, por fin, supo reír...
Y hoy el diablo y aquel ángel ven al pequeño saltamontes romper paredes con el bocho una vez más. Van a brindar por lo que fue su mayor creación de integridad.
(Esta canción no puede ser más perfecta. NO PUEDE).
martes, 4 de diciembre de 2012
It's like you’re screaming and no one can hear. You almost feel ashamed that someone could be that important, that without them you feel like nothing. No one will ever understand how much it hurts. You feel hopeless, like nothing can save you. Then, when it’s over and it’s gone, you almost wish that you could have all that bad stuff back, so that you could have the good.
domingo, 2 de diciembre de 2012
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