-¿Y cómo luchás contra lo que se va? Contra lo que se rompe, desaparece, ¿cómo luchás? Es imposible.
La vida, mirá qué deducción... La vida es una enfermedad terminal. Te lo voy a decir en tu idioma, más elemental: La vida es una pelea perdida de antemano... todo se termina.
Parece que uno quisiera vencer a la vejez, y no se puede. Pero tampoco me quiero resignar, ¡la vida no me puede pedir que me resigne! Yo no nací para eso.
- ¡Por supuesto que no! Nosotros nacimos para sobrevivir... ¿Qué te pasa, me estás mariconeando ahora vos? Yo te conozco, vos tenés mucho para dar, mucho para dar...
- ¿Me dejás llorar un ratito?
- Llorá tranquilo.
- Lloro y me río. Lloro y me río...
- Cuando nos toque, nos va a encontrar como nos gusta a nosotros: Espalda con espalda. Espada en la mano ante un digno rival.
Datos personales
- Lile
- No soy igual en lo que digo y escribo. Cambio, pero no cambio mucho. El color de las flores no es el mismo bajo el sol que cuando una nube pasa o cuando entra la noche y las flores son color de sombra. Pero, quien mira, ve bien que son las mismas flores, por eso cuando parezco no estar de acuerdo conmigo, fijaros bien en mí: Si estaba vuelto para la derecha, me volví ahora para la izquierda, pero soy siempre yo, asentado sobre los mismos pies. El mismo siempre, gracias al cielo y a la Tierra y a mis ojos y oídos atentos, y a mi clara sencillez de alma.
No hay comentarios:
Publicar un comentario