Gente que no merece ser calificada como "persona". Gente mediocre, que ostenta, envidia y hace lo que quiere sin ponerse un segundo en los zapatos del otro porque le es imposible pensar en alguien más que en sí mismo. Gente con mierda en la cabeza...
Personas que se preocupan por los demás. Personas que escuchan, aconsejan, dicen la verdad y van por la Vida tratando de ser cada día que pasa un poco más ellas mismas. Personas que son humanas...
Últimamente, estoy cruzándome mucho con ese tipo de gente, o bien, siempre estuve rodeada de la misma y no supe verlo hasta ahora.
Duele mucho negar ciertas cosas que, a largo o corto plazo, explotan; querer cambiar realidades que siempre fueron de esa forma. Duele tener que aguantar porque no queda otra. Duelen muchas cosas, pero la que por afano más tristeza me causa es darme cuenta de que una está para gente que, cuando se la precisa para brindar un hombro, no anda ni cerca.
Mi psicóloga solía interrumpirme varias veces porque tengo esta especie de muletilla de hablar en tercera persona; en vez de decir "cuando me engañan, me siento mal", digo " porque cuando te engañan, te sentís mal", como si no quisiera sentirme sola cuando estoy triste, enojada o algo así. No me gusta mucho abrirme a contar las razones de porqué estoy triste cuando lo estoy, porque es algo mío y siento que, aunque usara todas las palabras que existen para expresarme, nunca me daría a entender; se ve que hablo en tercera persona para facilitar esa comprensión...
Me pone realmente mal caer en la cuenta de que soy incondicional y no se valora. Me pone mal esforzarme por mejorar relaciones y ver que no sirve de nada. Me pone mal entender que el porqué de lo último es porque algunas de esas relaciones, de hecho, son una mentira para la otra parte. Me pone mal saber cómo va a terminar todo en cuanto a este tema.
Me pone mal tener este bajón porque estar así ocasiona cosas raras en mí; si estoy triste, siento la necesidad de salir de casa, no puedo estar entre cuatro paredes lamentándome por gente mierda básicamente. Y me pone mal que mi optimismo no ofrezca ni un "pero" a todo esto.
Salir a flote es la que queda.
Datos personales
- Lile
- No soy igual en lo que digo y escribo. Cambio, pero no cambio mucho. El color de las flores no es el mismo bajo el sol que cuando una nube pasa o cuando entra la noche y las flores son color de sombra. Pero, quien mira, ve bien que son las mismas flores, por eso cuando parezco no estar de acuerdo conmigo, fijaros bien en mí: Si estaba vuelto para la derecha, me volví ahora para la izquierda, pero soy siempre yo, asentado sobre los mismos pies. El mismo siempre, gracias al cielo y a la Tierra y a mis ojos y oídos atentos, y a mi clara sencillez de alma.
No hay comentarios:
Publicar un comentario