Datos personales

Mi foto
No soy igual en lo que digo y escribo. Cambio, pero no cambio mucho. El color de las flores no es el mismo bajo el sol que cuando una nube pasa o cuando entra la noche y las flores son color de sombra. Pero, quien mira, ve bien que son las mismas flores, por eso cuando parezco no estar de acuerdo conmigo, fijaros bien en mí: Si estaba vuelto para la derecha, me volví ahora para la izquierda, pero soy siempre yo, asentado sobre los mismos pies. El mismo siempre, gracias al cielo y a la Tierra y a mis ojos y oídos atentos, y a mi clara sencillez de alma.

miércoles, 28 de noviembre de 2012

Hoy me doy el perdón si me lastimé el corazón

La verdad es que a estos días los vengo llevando bastante bien, bajé un montón de cambios o eso traté de hacer. Es fija que empiezo a tener más tiempo libre y mi mente carbura todo el triple de veces, estoy acostumbrada a eso porque siempre me pasa... Trato de distraerme y demás, y lo vengo logrando, no obstante, hay algo que no quiero y es tapar cosas; planear llenar mi vida de actividades por no querer pensar demás. No quiero hacerme la superada para, a la larga, terminar explotando. Es por eso que me doy el tiempo necesario como para pensar, pero pensar bien, las cosas... Ya dije que este año fue una cagada en sí, no me gusto para nada.
Es obvio que a lo largo de lo que va de mi vida me he sentido mal por ciertas decisiones que tomé o situaciones que me llevé a vivir. Es obvio que lloré, me culpé y me reté un millón de veces. Me gusta controlar las cosas y razonar todo antes de hacerlo, pero de a ratos soy todo impulso y me voy al carajo; en horas me mando todas las cagadas del año. Pero venía bien a mi parecer, o sea, sin arrepentirme de nada, lo cual era algo muy importante para mí. Siempre pensé que arrepentirse de algo era como vivir al pedo básicamente, lo había leído en algún lado y me había parecido coherente porque "¿de qué sirve arrepentirse de algo, si fue lo que sentiste en el momento?". Ya había escuchado esa frase varias veces y, la verdad, me había servido en caso de amistades que terminaron mal, un vínculo enfermizo y algunas que otras cosas. Tengo que ser objetiva y decir que soy de hacer de mi vida un melodrama andante, no soy pro llanto pero me gusta mariconear de vez en cuando. Para mí, hasta este año, perder a un amigo había sido lo peor de toda mi existencia, y realmente lo fue pero, a ver, voy a perder muchos más seres queridos y no me va a quedar otra que levantarme, respirar hondo y seguir porque la vida se trata de eso; el mundo no se para cuando yo lloro, ni vuelve a cobrar su ritmo cuando algo o alguien me hace reír. La vida sigue y no tiene compasión, te parezca una absoluta mierda o el paraíso terrenal. Y estás acá, por y para algo.

La cuestión es que hasta el 2008 sólo había perdido a mis abuelos, lo cual forma parte del famoso "ciclo de la vida" y algún que otro familiar que no conocía. Perder a un amigo fue perder algo mío; el cierre de una etapa y el comienzo de otra, aprendiendo a vivir sin eso de lo cual carezco. O sea que venía siendo mi golpe más grande... La realidad es que, si hoy no sé nada de la vida, a principios de este año mucho menos.
No voy a comparar una cosa con la otra, mucho menos pienso ahondar en mi error, pero digamos que, a comienzos de octubre, me mandé la cagada más gloriosa de lo que va de mi vida, y dejo de lado todo el "drama queen", realmente, ni yo sabía que podía mandarme errores así, porque puedo joder con cualquier cosa pero siempre supe o creí conocer mis límites. Todo eso conllevó a que me sintiera mal, me culpara desde el comienzo hasta el final de la situación y demás, hasta creo que todavía no me perdono por completo; tan así que quienes deberían haberme puteado o recriminado lo que hice, fueron los mismos que, en vez de hacerlo, me dijeron cosas como "Dale suave, tampoco fue lo peor del mundo". Créanme que si me exigiera en el estudio lo que me exijo en la vida en sí, sería la alumna perfecta o ya estaría recibida de algo. No es que busque la perfección en mis actos, simplemente sé cómo me criaron y sé cómo soy en cuanto a personalidad; me conozco en gran parte y no me permito hacer cosas totalmente inmaduras e impulsivas porque, justamente, no soy así ni quiero serlo. Me exijo porque sé que puedo dar más.

Fue así que, después de que se me ocurrió meter la pata hasta el fondo, empecé por primera vez en toda mi vida a arrepentirme de algo. Supongo que con el correr del tiempo se me va a pasar porque, si bien soy así de autocrítica, tengo claro que pudo haber sido peor pero, en su momento, no fue consuelo y hoy tampoco, porque ya asumí todo...

Tengo una amiga que supo decirme la frase célebre "No te arrepientas de nada, porque en su momento lo sentiste" y otras boludeces (que, igual, agradezco) del estilo "Te sirvió de aprendizaje". Al carajo con la primera frase. Ahí me di cuenta de que arrepentirse de las cosas también es de seres humanos, y claro, ¿cómo no iba a serlo, si estamos acostumbrados a jodernos a nosotros mismos cada tanto?
Obviamente que aprendí, siempre lo hago. Sonará como propaganda de jardín de infantes pero considero que la vida es un aprendizaje desde que nacés hasta que morís; nunca se llega a conocer todo, por ende, hasta lo más insignificante puede enseñarnos algo. El tema es que, si bien soy muy optimista, la típica que cuando la caga una paloma piensa que va a traerle buena suerte (no me pasó todavía), no estaba o no estoy acostumbrada a aplicar mi optimismo enfermizo en mis errores.
De repente, lo bueno sería ser consciente de que estuve mal, pero también saber que lo que aprendí de todo esto pesa más, mucho más a esta altura.



Hoy, la pelea que doy es quererme más. Hoy, el grito que doy es silencio.
Hoy te pido perdón si te lastimé el corazón. Hoy no quiero lo que me hace mal, lo oscuro del juego.
Hoy, que es tiempo de sanar las heridas del tiempo.
Hoy, que pronto será ayer, regálate el momento.
Hoy pude ver quién soy, conocerme más. Hoy, que el veneno encontró su remedio.
Hoy me doy el perdón si me lastimé el corazón.
Hoy vale más despertar que soñar en este juego...
Llenar de amor mi sangre y, si reviento, que se esparza en el viento el amor que llevo dentro;
esa es mi revolución.

1 comentario:

  1. Sabes que no se si estoy tan de acuerdo en eso de "uno no termina de conocerse" yo si puedo decirte que no terminas de conocer al resto, pero a uno mismo... Discrepo.

    Cada familia es un mundo, todos menores o peores, hemos tenido problemas, los tuyos no son menores ni mucho menos, pero aparentemente los has sabido sobrellevar de manera genial. Y pobre del que diga que haber tenido más o menos problemas que otros te hacen mejor persona, vengan de a uno los que dicen eso (?).

    NUNCA TE ARREPIENTAS DE NADA.

    Por otro lado, si, luces, lasers, spots, humo, playa, alcohol, la estamos pasando mal. Horrible, todo lo compramos nosotros, amplificación tb, es entre varios, a veces es el living de alguna casa, a veces la playa... Se sufre mucho :( y sobre mi relación no se, debería llamarte y hablar hooras y que me hables hooras y así la vida para terminar aclarando estos temas, todo complicado...

    Igual se viene navidad, alegría...

    ResponderEliminar