Es increíble que hayan pasado tantos años y todavía esté "sufriendo" las consecuencias de cosas que hice a los trece o catorce años, ba, no es tan increíble porque la verdad es que me busqué todo; cada decisión que tomé, me llevó a esto. Está claro que no esperé mandarme tantas cagadas, pero simplemente se presentaron, no supe manejarlas y las hice. Tampoco, en ningún momento, esperé lastimar a otra persona que no fuera yo, no era la idea causarle malestar a alguien más; sólo sé que un día me desperté envuelta en todo un lío del cual no supe cómo salir sin dañar a nadie.
Mentí mucho, un poco porque no me importaba, no tenía nada que perder, y otro tanto porque tenía unas ganas inmensas de caerle bien a las personas. Si tenía que aparentar algo, lo que fuera, daba igual.
Busqué afecto y lo encontré, sin tener en cuenta que, como siempre que me pasa, a cualquier lado que voy me cruzo con personas que valen la pena, con buena gente. Y esa vez no fue la excepción...
Quise tener la atención, el cariño y la importancia que me faltaban, y no me importó nada. Conseguí cada una de esas cosas con creces. Me rodeé de gente buena que realmente me dio un lugar en su vida y fue gracias a esas personas que todos los días empecé a despertarme con razones para seguir; eran mi escape, sobre todo una.
Juro que nunca pensé quererlas así. En esa época conocía gente y le compartía mi vida sólo para distraerme, eran como una especie de desenchufe a tanto quilombo preadolescente y ni siquiera les daba lo que, probablemente, ellos querían de mí... No les di sinceridad desde el principio, digamos que, con la falta de eso, era cuestión de tiempo para que todo se desmoronara. No fui una gran amiga, sin duda que no. Fui leal porque está en mí serlo, pero me cagué en todo. Y, sin embargo, me quisieron a lo loco; vieron cosas en mí que yo jamás, por mi cuenta, hubiese visto. Me entendieron, me escucharon cada mambo, me aconsejaron, rieron conmigo, lloraron también y me compartieron su vida; fueron amigos con todas las letras. Por separado y, de a ratos, juntos, porque la verdad es que a esas personitas las fui cruzando por separado y de mera casualidad, y después, a algunas fui presentándolas entre sí...
Estuvo todo bien hasta que fue pasando el tiempo y, conforme con eso, fui notando lo importante que es la sinceridad en mi vida, que no quería seguir mintiéndome así, ni a mí, ni a ellos principalmente, pero tanto sentimiento en el medio complicó las cosas, así que, basicamente, hice lo que mejor me salió: Escapar.
Con algunos, preferí ir alejándome de a poco, dejando de hablarles. Otros tantos "ayudaron" sin siquiera darse cuenta, porque calculo que ellos también fueron creciendo a la par mía, entonces la relación fue desgastándose, hasta quedar en nada. Y de la vida de otros, de esos que más me dolió, desaparecí. Pensé mucho y sufrí el doble, pero no encontré forma de sentarme a hablar las cosas, mucho menos quería que se enojaran conmigo o la pasaran mal por mi culpa; no esas personas. Fueron muy importantes en mi vida, y creo que ni yo sé cuánto me ayudaron a pasar por esa etapa, entonces, tampoco sé qué tan culpable soy por ahorrarles momentos así.
Les fallé como nunca le fallé a nadie y tendría que pedirles el perdón más grande, pero aprendí tanto de todo eso que hoy no puedo ser una persona más distinta de la que fui. No sé todavía si es posible cambiar para bien o si sólo se trata de crecer, pero estoy segura de que una de esas opciones pasó en mí.
Hay una sola cosa que deseo más que la felicidad de cada una de esas personas, y es haberlas conocido en otra etapa de mi vida...
Voy dejando todo lo que una vez me hizo mal,
donde la culpa era más; la culpa era todo.
Sólo intento respirar y me alejo de lo que me hace volver atrás...
Aunque me lleve el viento para ese mismo lugar, no quiero llegar.
Datos personales
- Lile
- No soy igual en lo que digo y escribo. Cambio, pero no cambio mucho. El color de las flores no es el mismo bajo el sol que cuando una nube pasa o cuando entra la noche y las flores son color de sombra. Pero, quien mira, ve bien que son las mismas flores, por eso cuando parezco no estar de acuerdo conmigo, fijaros bien en mí: Si estaba vuelto para la derecha, me volví ahora para la izquierda, pero soy siempre yo, asentado sobre los mismos pies. El mismo siempre, gracias al cielo y a la Tierra y a mis ojos y oídos atentos, y a mi clara sencillez de alma.
No hay comentarios:
Publicar un comentario