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No soy igual en lo que digo y escribo. Cambio, pero no cambio mucho. El color de las flores no es el mismo bajo el sol que cuando una nube pasa o cuando entra la noche y las flores son color de sombra. Pero, quien mira, ve bien que son las mismas flores, por eso cuando parezco no estar de acuerdo conmigo, fijaros bien en mí: Si estaba vuelto para la derecha, me volví ahora para la izquierda, pero soy siempre yo, asentado sobre los mismos pies. El mismo siempre, gracias al cielo y a la Tierra y a mis ojos y oídos atentos, y a mi clara sencillez de alma.

lunes, 30 de julio de 2012

Historias

Vuelve con los ojos llenos de perdón, pero es demasiado tarde y ella le da un beso de esos que humillan a la soledad...
Por el Centro, todos conocen la historia del más pillo y la más bella(?) del condado, y aunque tiene momentos de poca gloria, es un cuento que merece ser contando.
Cuando el amor se tomó unas vacaciones, la vida le dio milonga y él bailó. Nunca le dijo que no a otros rocanroles, pero Stevie Ray Vaughan fue testigo de esa magia que los condenó a vivir eternamente entre el tedio y la pasión, el instinto y la razón; entre la perseverancia y la cruel resignación. Esa magia que no los va a dejar ser dos amantes del montón...
Ahora, ella va a dos mil por hora por la vida... Él supo hacerse más compañero del frío, ese que le hacía sangrar por la herida.
Si hoy la describo, digo "profeta Mahoma"; una vez hecho un trato, ya lo consiguió. Y él adquirió una gran filosofía de goma y zapatos baratos, eso no cambió.
Ninguno de los dos creía en el destino, y éste se vengó para hacerse notar; les va poniendo más piedras en el camino, pero yo me juro fiel testigo de esa magia que ellos seguirán compartiendo eternamente entre el tedio y la pasión, el instinto y la razón; entre la perseverancia y la cruel resignación. Esa magia que no los va a dejar ser, nunca los va a dejar ser dos amantes del montón.

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