No soy igual en lo que digo y escribo.
Cambio, pero no cambio mucho.
El color de las flores no es el mismo bajo el sol
que cuando una nube pasa
o cuando entra la noche
y las flores son color de sombra.
Pero, quien mira, ve bien que son las mismas flores, por eso cuando parezco no estar de acuerdo conmigo,
fijaros bien en mí:
Si estaba vuelto para la derecha,
me volví ahora para la izquierda,
pero soy siempre yo, asentado sobre los mismos pies.
El mismo siempre, gracias al cielo y a la Tierra
y a mis ojos y oídos atentos,
y a mi clara sencillez de alma.
No pongo un pleno más por vos, no tengo un peso. Mejor le cedo a otra el turno que me toca... Y tengo miedo a equivocarme,
a sufrir, ser lastimada. Equivocarme es algo humano, pero amarte es un pecado.... es un pecado...
domingo, 4 de noviembre de 2012
"No me queda más que decir, salvo que anoche no pude dormir porque comprendí que todo había terminado entre nosotros. Es un sentimiento nuevo para mí, un sentimiento que nunca preví, pero al mirar atrás, pienso que no podría haber sido de otra manera.
Tú y yo éramos muy diferentes, procedíamos de mundos diferentes. Sin embargo, tú me enseñaste el valor del amor. Me enseñaste lo que significa amar a alguien y, gracias a ello, me he convertido en un hombre distinto... Me alegro de que nuestros caminos se hayan cruzado,aunque sólo fuera por un tiempo tan breve.
Si, en un futuro lejano, volvemos a encontrarnos cada uno con una nueva vida, te sonreiré con alegría... Acaso tú sientas lo mismo y me devuelvas la sonrisa, y saborees los recuerdos que siempre compartiremos".
sábado, 3 de noviembre de 2012
Si bien las puteadas están muy arraigadas a lo que es mi vocabulario de todos los días, de vez en cuando me pinte jugar a competencias de eructos con la amiga que tenga al lado, sea bruta como pocas personas, y esto va sin un poco de humor: Soy realmente bruta. Si bien a diario no soy la mina más femenina ni dulce, mi entorno no para de asociarme con la palabra Ternura.
Cuando no está la amiga que me dice Pimpolla(¡!) o Pichona o algún otro apodo totalmente meloso, como Chiqui o Bebu (*), está la que me recuerda anécdotas que yo conté de cuando era chiquita, y encima con una sonrisa y mirada de amor en los ojos, que me hace pensar que, si mis amigas me hubiesen conocido de pendeja, estarían enamoradas de mí a esta altura.
Más de una conoce gestos que ni yo tenía claros de mí misma y se los explica a las demás. El otro día, una de ellas pensó que yo la miraba con cara de culo y la otra le explicó "No, ella te estaba mirando bien. Esa era su cara de "Te estoy escuchando sorprendida"... Loco, es muy raro eso.
Cuando no se trata de mis amigas, está el pibe que se encariña conmigo a menos de un día de haberme conocido porque le causé eso: Ternura (según terceros). O sea, el flaco posiblemente se enganchó conmigo y no porque sea una mina infernal que parte el piso en dos o que tiene una personalidad envidiable, sino porque me debe haber asociado con un peluche gigante.
Y, por último, si no están estas personas, me encuentro con algo aún más fuerte: Mi familia.
Esta gente no entiende ni va a entender nunca que mi cuerpo NO es comestible, en serio. ¿A alguien más sus padres lo muerden? ¿¿Es, acaso, normal eso o tengo que denunciarlos?? Mi padre me muerde los brazos desde que tengo uso de razón, es como que los ve y no se aguanta, o me los aprieta o me los muerde. Mi vieja tiene amor por mis pies porque son chiquitos, ese es su justificativo; el mismo amor que sienten mis abuelos por mis cachetes...
Ambos (mis padres) me hablan como niños de vez en cuando. Mi hermano me apretuja toda, da de esos abrazos que te cambian una costilla de lugar. Todo esto siempre y cuando los agarre de buen humor, claro está, pero lo consentida que suelo ser no tiene nombre.
Debo estar haciendo las cosas bien (¡vamooo'!) porque recibo amor, no hay otra.
(*) El apodo que más me gusta es Wassa. Cuando vi este video, creo que pasé diciendo un mes entero los diálogos y de ahi quedó:
Fuera de joda, ASÍ, a este paso, no esperen que madure pero ni en pedo.
viernes, 2 de noviembre de 2012
Un consejero me dijo "Hecho el amor, hecha la trampa" y al pie
de la letra sigo ese hermoso consejo cruel.
"El que no arriesga no gana" dijiste. "El que arriesga puede morir por amor" te dije, y comprendiste que no iba a ser yo la que cubra tu cuerpo en noches de frío, la que te regale rosas sin espinas, la que aparte de ser sexo sea una amiga. La que derroche amor en cada esquina. "¿Tanto te cuesta dar besos a uno solo?
Te juro que amor nunca te va a faltar".Mi amor, eso no importa, lo que importa es variedad. "Es mejor ser presa de un hombre, y no el polvo
insípido y oscuro de más de dos" dijiste, y comprendí que no ibas a ser vos el que comparta mis besos con cualquiera, el que pise fuerte el acelerador, el que quiera hacerlo de muchas maneras.El que sepa bien fingir cuando no haya amor.
Well, they say "Don't look for heroes, if you don't care who you find".
All roads lead to somewhere and, although the horse is blind.
There's one thing I can say for sure: You can go through hell and come out pure,
if you just don't let the devil take your mind.
There is no one man among us who is safe from the siren's call;
temptation's like a crooked finger, it's calling for us all...
Well, you don't need to walk on water. You don't need to be a saint;
it don't matter who you are, or even who you ain't.
We walk through life and we live and die, we do our best to not ask why.
¿Dónde estarás tú cuando el futuro se tiña en negro y llore recordando los triunfos que hoy celebro? Y estaré solo, mirando al pasado, con gesto cansado; contento y realizado, sabiendo que lo di todo. Cuando se apaguen los focos, se cierre el telón; cuando sólo sea otro loco en mi salón, sin inspiración... Si el tiempo me despoja de quien quiero, espero espabilar y remontar certero el vuelo, como un águila... Cuando llegue el dolor, y llegue el frío. Cuando llegue el temor, llegue el vacío, y el desamor fluya en mi río... Y oiga el silencio del gentío. Cuando el olvido acaricie cada pisada, va por quien esté y a cambio no pida nada.
Dicen que a través de las palabras el dolor se hace más tangible. Que podemos mirarlo como a una criatura oscura, tanto más ajena a nosotros, cuando más cerca la sentimos.