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No soy igual en lo que digo y escribo. Cambio, pero no cambio mucho. El color de las flores no es el mismo bajo el sol que cuando una nube pasa o cuando entra la noche y las flores son color de sombra. Pero, quien mira, ve bien que son las mismas flores, por eso cuando parezco no estar de acuerdo conmigo, fijaros bien en mí: Si estaba vuelto para la derecha, me volví ahora para la izquierda, pero soy siempre yo, asentado sobre los mismos pies. El mismo siempre, gracias al cielo y a la Tierra y a mis ojos y oídos atentos, y a mi clara sencillez de alma.

domingo, 13 de enero de 2013

Lo bueno de tener un blog es poder decir que estoy mareada y tengo ganas de llorar en estos momentos; que, posiblemente, sea porque me está por venir y que nadie pueda decir nada al respecto :) O sí, pero que no me importe realmente, aunque consideremos que si alguien me agrede estando con SPM es porque tiene tendencias suicidas... No sé porqué esa introducción pero se me perdona todo en estos días(?). Hoy quiero contar algo que no tiene nada que ver con mis hormonas.

Corrían mis doce dulces años cuando conocí a cinco chicas, compañeras de clase. Siempre me gustó ser la nueva, empezar de cero en casi cualquier ámbito. El primer día me acerqué a ellas como de toda la vida, y les dije "Soy nueva, ¿puedo estar con ustedes?", muy cordiales ellas, me respondieron al unísono que "Sí". Convengamos que si hubiesen respondido lo contrario, de todas formas las habría seguido en los recreos hasta ganarles por cansancio, dado que o era quedarme con ellas o elegir entre el clon de la mala de Patito Feo junto con su esclava, o un par de minas que tenían toda la pinta de ser chusmas.

Me costó un poco asociar cara con nombre, hasta que una (llámese S) empezó a resaltar entre todas nosotras por su carácter. Hay gente que confunde personalidad con carácter de mierda, esto último era lo que tenía ella, pero digamos que a mis 12 años, todavía jugando con Barbies y con una timidez insoportable, me pegabas 3 gritos y para mí eras Dios o uno de mis padres, por ende, tus palabras eran santas.
En esa época (no recuerdo si lo hicimos más de una vez, espero con mi ser que no), inventamos una especie de juego que, viéndolo ahora, era bastante perverso en realidad: Nos propusimos hacer cada una de las seis chicas una lista con los nombres de las que integrábamos ese grupo de nerds, ordenándonos según cuál nos caía mejor o peor. O sea, si en una de esas listas estabas quinta, era porque le caías como el culo a esa persona, y si estabas primera te meabas de la alegría porque... qué se yo, eras la primera, O-SEA(?). Yo siempre estaba tercera o algo así, lo cual era la nada misma.
Claramente, S fue la primera en el ránking de casi todas nosotras. No sé bien qué era lo que nos hacía admirarla en esa época, pero creo que todas estábamos moldeando nuestra personalidad y ella parecía saber bien a dónde iba o qué decir, para peor, todos los pibes que le gustaban, a su vez gustaban de ella porque se encargaba de eso.
Mientras ella calentaba pibes coqueteaba con nuestros compañeros, yo seguía jugando a hacer orgías entre las Barbies y Ken * a las Barbies inocentemente... Y así con todo, hasta que el ego de esta chica aumentó considerablemente, o de eso me di cuenta a los 14 años. Empecé a notar que nos usaba a mí y a dos amigas más de esas seis que solíamos ser, para estupideces pero que me hacían sentir mal por el hecho de anularme la personalidad que ya tenía en ese entonces, y también que constantemente estaba criticando a los demás, literalmente, era juntarnos a hablar mal de las personas porque sí. Fue así que me cansé y dejé de hablarle, dado que no era muy buena en eso de alejarme de las personas(?). Elegí volver a ser la nueva en otro lugar, y así maduré un montón, aprendí muchas cosas en ese año de verdad.

A los dos años de eso, creo, volvimos a tener una amistad hasta que se fue todo al carajo nuevamente, o sea, la piba era como Matrix reloaded, estaba MUCHO peor y seguía con un séquito atrás que asqueaba ya. Ojo, tuvimos momentos muy lindos, sabía ser buena amiga a grandes rasgos, pero en ese año nos enteramos todas que nos criticaba a nuestras espaldas y fue un drama digno de telenovela venezolana a las 3 de la tarde. Posta. Cuando me enteré, antes de alejarme, esta vez sí me acerqué y, básicamente, le dije que no quería hablarle más por estas razones.

La he vuelto a ver pero las cosas no fueron para nada las mismas. Le pone la mejor para que note que cambió o maduró, pero ni ganas de "ponerla a prueba"; no por rencor, aunque tengo que decir que enterarte de que una de tus mejores amigas te basurea por atrás a vos y a otras personas más a las cuales vos querés, no está bueno.
Sino porque este es el ejemplo más firme que tengo hasta ahora de que hay personas que entran a tu vida con fecha de vencimiento y ya. Hagas lo que hagas, modifiques por donde modifiques la relación o hasta a vos mismo, va a seguir siendo la misma mierda.


* Quiero confesar que nunca tuve un Ken, ni siquiera era Steven. Hasta me puse a googlear los distintos tipos de "Barbies hombres" que existen y el mío no coincide con ninguno jajaja. No sé quién era en realidad, sólo sé que le daba amor a todas mis Barbies(?).

Abrazosss.

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