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No soy igual en lo que digo y escribo. Cambio, pero no cambio mucho. El color de las flores no es el mismo bajo el sol que cuando una nube pasa o cuando entra la noche y las flores son color de sombra. Pero, quien mira, ve bien que son las mismas flores, por eso cuando parezco no estar de acuerdo conmigo, fijaros bien en mí: Si estaba vuelto para la derecha, me volví ahora para la izquierda, pero soy siempre yo, asentado sobre los mismos pies. El mismo siempre, gracias al cielo y a la Tierra y a mis ojos y oídos atentos, y a mi clara sencillez de alma.

domingo, 11 de noviembre de 2012

Ya viví así, y no quiero más oscuridad

Tengo ganas de dejar de salir por un tiempo, hace ya algunos fines de semana que siento que ya no me entretiene como antes y no le encuentro sentido a gastar plata si no la paso bien a donde voy.
En general, tengo ganas de dejar de hacer ciertas cosas que no me hacen bien porque, después, no paro de recriminarme; soy bastante autocrítica y no me doy respiro.
Trato de no arrepentirme de las cosas que hago o dejo de hacer porque se supone que las hice o no por lo que sentí en ese momento, pero no me siento orgullosa de algunas cosas en las cuales reincido constantemente, por más de que al otro día me sienta mal; ya dije que no soy impulsiva pero que no tengo buenos recuerdos de mis impulsos... No son cosas del otro mundo, para nada, pero no van conmigo, y me estoy perdiendo así. De repente me parecen situaciones de lo más normales porque personas que conozco las hacen o porque la famosa "mayoría" las hace, y no quiero ser así de influenciable. No sé si tengo mucha o poca personalidad, la verdad lo desconozco, pero sé que no me estoy valorando o respetando como debería por dejarme llevar y no me divierte en lo más mínimo. Siento que, aparte de fallarme a mí misma, le estoy fallando a las personas que me quieren y que no me criaron para esto.

Es rarísimo sentir que, por cada vez que voy a boliches, pierdo algo de mi personalidad. Lo que hace la mayoría no va conmigo, por lo menos en estos aspectos, pero madurar es lo que me falta, creo.
Supongo que el primer paso es reconocer las cosas, y acá estoy. Leer esto me va a servir cuando quiera dármelas de algo que no soy otra vez.

En el liceo, tenía una compañera que era la típica estudiosa que no salía nunca. Siempre se sacó excelentes notas y era la hija única prodigiosa. Perfectamente vestida, con su peinado de siempre los 365 días del año. Lo único malo de ella era su falta de destreza en los deportes y su egoísmo hasta con las únicas que no la molestábamos pero bueno, nadie es perfecto. No nos llevábamos muy bien por diversas razones y, cada vez que me enojaba con ella, pensaba para mis adentros que la piba no tenía mucha vida porque vivía preocupándose por ser excelente y nunca iba ni a nuestros cumpleaños que, en ese entonces, no tenían ni siquiera alcohol mediante; éramos las mismas taradas de ahora pero tomando Coca y comiendo pebetes y cheetos hasta la hora de la torta.
Dudo que haya cambiado su forma de ser y es el día de hoy que, en cierto punto, la admiro, porque no debe haber sido fácil bancarse las gastadas del resto de nuestros compañeros y en la vida en general calculo. Sin embargo, ella nunca se desvió de su forma de ser, nunca trató de "vender" algo que no era, como si por sobre las cabezas de toda esa manga de estúpidos, ella visualizara sus metas y no se dejara tirar para atrás ni un centímetro siquiera.
Hoy necesito un poco de ese carácter, ser más exigente en cuanto a lo que puedo dar y ser; no criticarme tanto, pero sí autodisciplinarme porque no voy a llegar a ningún lado de esta forma.

Suerte para mí.

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