No sé si fue y es gracias a Papá que, por más que me fallen, nunca voy a dejar de creer en las personas, en confiar en ellas aunque tenga todas las de perder, porque ni siquiera pienso en el día en el que pueda, de hecho, perder.
Soy tremendamente confianzuda. No es que crea que todas las personas que se cruzan conmigo, sean buenas, sino que no pienso que sean malas o me vayan a hacer daño. Tampoco creo en eso de que una persona sea completamente garca o la reencarnación de la Madre Teresa en su totalidad; sé que algunas sólo saben hacerle daño a las demás, tanto con actos como con palabras, lo tengo claro. Pero, a su vez, para mí, esas mismas personas con alguien deben mostrarse buenas o afectuosas; alguien en este mundo debe ser su debilidad, porque calculo que todos tenemos un ser humano en nuestra vida por la cual estaríamos dispuestos a darlo todo. O seré yo y mi cabecita de soñadora; suele ser la culpable de estas ideas...
Yo por mis afectos, realmente, daría la vida y no lo pensaría ni media, pero también sé que la vida de esa persona ya no tendría sentido sin mí, y no lo digo por creérmela ni nada, simplemente porque sé lo que es estar acá, teniendo a una de tus (por suerte, tantas) razones para vivir allá arriba. No me imagino perdiendo a otro ser amado y pensar en eso me da mucho miedo, así que lo evito. Entiendo que hay partidas que pertenecen al ciclo de la vida y todas esas cosas que están en la tapa del libro, pero lo que cuesta encontrar razones para levantarse y encarar cada día, después de que una parte tuya se fue, es una mierda, y no encuentro otro calificativo que lo describa mejor: Es-una-mierda.
Que se sale, y sí... no queda otra. Si se supera en toda su extensión, todavía no lo tengo claro. A fin de cuentas, es todo cuestión de tiempo. No pienso dármelas de poeta o algo por el estilo, pero el tiempo cura o destruye todo. Arrasa con cada puta cosa. Lo que te duele hoy, es probable que mañana hasta te cause risa. Lo que hoy te hace bien, mañana, capáz, te genere ganas de no querer existir. Y así sucesivamente, siempre y cuando seas tan dramática y sensible (encubierta) como yo; los fríos desconozco cómo la llevan y no me interesa...
Entonces, es al ver mis debilidades, esas que tienen nombre y apellido, que pienso que la persona que daña una y otra vez a los demás, también debe desvivirse por alguien. También la debe alegrar pasar tiempo con esa persona y que la misma le diga y demuestre cuánto la quiere.
Un hijo, un padre, un amigo, un amor... alguien. Alguien que lo haga sentir vivo y por quien se considere capaz de dar o hacer cualquier cosa, con tal de sacarle una sonrisa cuando llora. Alguien a quien acompañe en alguna que otra locura o que lo haga sentir mal al discutir.
Porque, después de todo, al final del día, serán personas garcas pero no robots...
Capáz, soy muy ilusa, ba... lo soy.
Tengo un anillo del yin y el yang que uso hace tantos años que ya ni me acuerdo cuántos vienen siendo, y es algo que aplico a mi vida: Siempre, pero siempre, siempre, extraigo algo positivo de mis errores. Trato de hacer lo mismo con las situaciones negativas en sí, pero hay veces en las que me superan ciertas cosas a las que no les encuentro explicación; a esas dejo que el tiempo haga con ellas lo que se le antoje y lo positivo suele venir solo. Simplemente, no soy yo si no soy enfermamente (?) optimista.
Me pasa igual cuando estoy muy feliz. No sé si pienso que algo me va a cagar el momento, pero estoy bastante alerta y no sé qué tan bueno sea eso.
Y con las personas buenas, miren... lo que se dice bueno, bueno posta, es mi papá. No hiere, no critica, no habla por atrás, siempre prioriza el bienestar del otro, no obstante, así y todo, tiene sus momentos en los que me demuestra que es un ser humano, porque a veces dudo al respecto (el tipo es muy inocente, en serio). Pero yo creo que las personas buenas son buenas y ya. No tienen buenos actos hoy y te cagan mañana, o ese es mi punto de vista. Nada más que algunas se las dan de, y terminan siendo otra cosa...
No sé porqué la necesidad de viajarla tanto, pero en fin. Me inspiré (?).
Datos personales
- Lile
- No soy igual en lo que digo y escribo. Cambio, pero no cambio mucho. El color de las flores no es el mismo bajo el sol que cuando una nube pasa o cuando entra la noche y las flores son color de sombra. Pero, quien mira, ve bien que son las mismas flores, por eso cuando parezco no estar de acuerdo conmigo, fijaros bien en mí: Si estaba vuelto para la derecha, me volví ahora para la izquierda, pero soy siempre yo, asentado sobre los mismos pies. El mismo siempre, gracias al cielo y a la Tierra y a mis ojos y oídos atentos, y a mi clara sencillez de alma.
Decís muchas verdades. Me encantó. Me gusta mucho tu forma de escribir, de expresarte.
ResponderEliminarUn beso grande :)