Ahora, lo que entiendo menos y hasta me hace pensar que la vida misma es más yegua que mi mente, es que, al haber indagado para saber qué onda, no sólo me enteré que él, con el que soñé, está de novio, sino que la susodicha es la hermana menor de una mina que fue amiga mía... 16 años tiene. DIECISÉIS. ¿Me entendés que yo a la borrega esa la conocí cuando no hacía más que hincharle los ovarios a mi amiga, como todo hermano menor? Y este flaco es... no encuentro un adjetivo pero, loco, no. No puede ser.
Soy una persona que se deja llevar bastante por suposiciones o coincidencias; no me hago ilusiones con respecto a los hombres, o de eso me convenzo, pero me es inevitable, al hablar con alguno que me gusta y que me demuestra que tiene dos dedos de frente, empezar a sacar conjeturas apresuradas. Si coincidimos en ideas, ponele que me imagino estando a largo plazo con esa persona. Si resulta que le gustan las mismas películas que a mí o alguna de esas cosas, ya se viene el casamiento en mi mente, y ya el hecho de coincidir en gustos musicales me hace pensar en comprarnos un Gólden. Claramente esto no es literal, pero en serio, apuesto muchas fichas de golpe en personas que ni lo valen y hasta por razones sin importancia... Bueno, acabo de decir que soñé con alguien y empecé a averiguar sobre él, o sea que también lo tomé como "señal". Esto me hace pensar que estoy mal mentalmente, pero es más fuerte que yo; la mente se me dispara antes de poder hacer algo siquiera y obvio que cuando las cosas salen al revés, me enojo y me alejo. Porque en mi mente ya viví algunos momentos, ya pensé lo que iba a decir y demás, y la realidad me muestra que es un boludo o uno más del montón, lo cual vendría a ser lo mismo. Y eso me decepciona.
Ayer vi a una monja, podría haber tomado eso como señal pero dejémosla por esa...
Dejando de lado mi anécdota del sueño de hoy, quiero decir que me estoy sintiendo bastante rara últimamente en cuanto a los hombres en general. No, no soy lesbiana.
Me pasa que soy muy caprichosa, intolerante y consentida, es decir que si las cosas no se dan como espero o me rompen las pelotas, me enojo mucho, me calmo y me alejo. El tema en cuanto a los hombres es que únicamente con ellos me pasa eso de imaginarme las cosas de antemano. Siempre digo que no tengo expectativas, pero en realidad sí; eso hace que un comentario en el momento menos indicado, por ejemplo, me haga querer dejar de verlo.
Actualmente no estoy enamorada, ni siquiera me gusta alguien que me mueva el piso y eso creo que justifica mi desapego; hace años no me pasa eso de empezar a conocer a alguien y sentir un millón de cosas, pero tengo muchas ganas de volver a sentirme así y esta es la razón por la cual fuerzo mis vínculos con los que conozco: Porque quiero enamorarme, básicamente. Y ninguno lo logra, no me hacen sentir nada, por ende, me aburren y pasan a ser anécdotas, ni siquiera de esas que valen la pena ser contadas.
Hoy en día tengo claro lo que quiero, de chica sólo tenía una serie de tips físicos con los que tenía que contar la otra persona para que yo me fijara en ella. Hoy sólo quiero que alguien me enamore y que eso sea correspondido, porque dejé mi pasado atrás y ya no me siento mal.
Fue frustrante tener a alguien "atrás", por así decirlo; que se preocupara por mí, me tratara bien y se interesara, y no querer hablarle por el hecho de que no teníamos química, y eso es algo que se da o no, no nace con el tiempo ni surge de manera mágica, o sí, pero ni bien conocés a la persona.
Me cansé de cosas vacías y no voy a dejar de repetirlo. No tenía sentido volver a verlo, ni contestarle mensajes a desgano, porque no sentía nada ni iba a sentirlo nunca. Las relaciones pura y exclusivamente físicas no van conmigo, y esa estupidez de amigos con derecho a roce tampoco; lo que cuesta sanarse en serio posta que no se dan una idea de lo que lleva.
Sería una real y completa idiota si volviera a mendigar cariño, si me conformara con lo poco que me da alguien y estuviera dispuesta a bancarle mucho sólo porque lo quiero y me gusta cómo me hace sentir; el querer, con el tiempo, desapareció. El apego también, así como la costumbre y esa sensación de que no podía vivir sin esa persona cerca, pero se sintió terrible y no pienso repetirlo porque, quizá, esta vez sólo tuve suerte de salir medianamente bien parada.
Necesito algo sano y, para eso, tuve que sanarme yo y tengo que seguir haciéndolo. Así como quererme para ser querida y podría seguir. Es muy temprano para ver cambios, capáz, pero ya con haber tomado las decisiones, tener las cosas claras y saber qué camino quiero tomar o estoy tomando, me siento mejor.
Al márgen, el 15 fui al mejor recital de toda mi Vida.
"Si quieres cambio verdadero, pues, camina distinto".


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