Sé que soy reiterativa con el tema, lo sé porque no sólo escribo acá al respecto, sino porque lo extraño tanto por momentos que lo paso pensando todo el día o buena parte del mismo. Realmente lo extraño, y lo digo sin llorar, sin alcohol en la sangre, sin recordar momentos. Lo digo porque es la verdad y no necesito ver una foto suya o cruzarme con alguna canción o película que lo traiga a mi mente para hacerlo.
Como puedo decir que hoy estuvo lindo e hizo calor, digo que lo extraño porque es un hecho.
No me hace falta su sentido del humor, ni esa sensación de que con él se me pasaban las horas volando, lo necesito a él en su conjunto, todo. Sé que ya se me va a pasar porque la vida sigue y eso también es un hecho; sentirme así ahora forma parte de la misma, pero va a pasar. Nada más que, por momentos, me estanco...
Detesto usar la palabra duelo para referirme a la ruptura de alguna relación, del tipo que sea, pero digamos que a mi "duelo" ya lo empecé hace tiempo, entonces hoy son como los últimos coletazos, porque sé que ya no lo voy a volver a ver ni hablar, porque ya me quedó claro que forma parte de mi pasado y que eso no va a cambiar. Necesito un vínculo sano y éste no lo era para mí. Me costó mucho admitirlo pero, a fin de cuentas, lo hice; lo que siento claramente no está de acuerdo pero las cosas pasan por algo, él mismo se fue apartando de mí y me facilitó las cosas en ese sentido y sin siquiera darse cuenta, porque yo nunca me iba a alejar de él si de mi dependía, y cuando digo nunca, es nunca; me fallara de la manera en que me fallara, yo iba a encontrar una excusa para seguir teniéndolo en mi vida porque hice eso durante muchos años... y eso no es sano. Amar incondicionalmente es una cosa, ser estúpida es otra.
Creo que siempre supe que esto iba a terminarse algún día, porque todo lo que empieza mal, termina de igual forma. Lo que siento ahora, de a poco, va a ir desapareciendo, de hecho, hoy es menor que ayer porque no lo amo ni estoy enamorada de él, simplemente siento un cariño inmenso para con todo lo que fue. Si ahora, mágicamente, golpeara mi puerta, no le lloraría ni le pediría que me perdone o algo así, sólo lo abrazaría porque eso es lo que necesito: Verlo, sentirlo cerca un rato, saber que sigo contando con su amistad y ya. Pero ni eso, y está bien, o sea, lo acepto... Todo termina.
Conocí a un flaco el otro día, para distraerme simplemente. No está en mis planes sumar a alguien más a mis mambos, sería muy de garca; creo que podría tener una relación pero con alguien que realmente me mueva el piso y valga la pena, y no es el caso por lo primero más que nada, no sé si vale la pena o no porque no me tomé el trabajo de descubrirlo, ni tengo interés, pero el pibe creo que malinterpretó mi necesidad de pasarla bien con que yo quería una relación o algo así, y ahora no me lo puedo sacar de encima. Yo creía que no contestando los mensajes ya quedaba claro que no iba más, pero no. También creí que no contestando las llamadas o no agradeciendo el correo de voz incluido (ni sé si esas cosas se agradecen...) iba a pasar lo mismo, pero no. Conste que me siento todo un hombre no respondiendo los mensajes y esas cosas, pero en serio que me ahuyenta tanta insistencia. Me imagino encarando algo con esta persona y que sea todo un pegote, mandando mensajes a toda hora e invitándome a dormir cucharita en pleno verano y me sale la mejor cara de asco que tengo.
Si vuelvo a enamorarme o a sentir algo por alguien, definitivamente NO va a ser por él...
Igual, trato de poner una sonrisa en esta cárcel de ilusiones perdidas que me hacen ver la vida de otro color.
Empezó el día como siempre hoy, y la debilidad de un sueño mejor hace que a nadie le importe si el de al lado cayó.
Pienso si vivimos tan engañados, ¿de qué lado del muro miramos, si la igualdad es tan distinta aquí, en este lugar?
Y del amor mejor ni hablo, un enemigo cruel que siempre hace daño. Enfermedad antaña que no encuentra solución...
Datos personales
- Lile
- No soy igual en lo que digo y escribo. Cambio, pero no cambio mucho. El color de las flores no es el mismo bajo el sol que cuando una nube pasa o cuando entra la noche y las flores son color de sombra. Pero, quien mira, ve bien que son las mismas flores, por eso cuando parezco no estar de acuerdo conmigo, fijaros bien en mí: Si estaba vuelto para la derecha, me volví ahora para la izquierda, pero soy siempre yo, asentado sobre los mismos pies. El mismo siempre, gracias al cielo y a la Tierra y a mis ojos y oídos atentos, y a mi clara sencillez de alma.
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