Datos personales

Mi foto
No soy igual en lo que digo y escribo. Cambio, pero no cambio mucho. El color de las flores no es el mismo bajo el sol que cuando una nube pasa o cuando entra la noche y las flores son color de sombra. Pero, quien mira, ve bien que son las mismas flores, por eso cuando parezco no estar de acuerdo conmigo, fijaros bien en mí: Si estaba vuelto para la derecha, me volví ahora para la izquierda, pero soy siempre yo, asentado sobre los mismos pies. El mismo siempre, gracias al cielo y a la Tierra y a mis ojos y oídos atentos, y a mi clara sencillez de alma.

martes, 2 de octubre de 2012

Quizás, nunca te diga estas cosas en la cara, pero me gustaría que sepas que no tengo registros de haberme sentido así gracias a otra persona.
Que alguien "de afuera" se preocupe, nos cuide, esté incondicionalmente, sin fallar ni poner pretextos, entienda, escuche... No me acuerdo de otra persona que, desde el lugar que estás vos ahora, haya hecho esas cosas por mí sin pedir nada a cambio.
Me conocés desde la panza, me quisiste cuando ni había llegado a este mundo todavía y, sin siquiera ser mi sangre, llegaste a valorarme desde esos momentos, más que varios de mis familiares directos. Siempre estuviste presente en mi vida; de una forma u otra, tu nombre siempre perteneció a mi entorno, no obstante, no me caías bien. No compartimos muchas cosas, capáz por la distancia, y nunca fui consciente del lugar que ocupamos en tu vida, sino hasta estos últimos meses.
Me costó muchísimo, y todavía me cuesta, dejarme cuidar. "Hacerte pasar", tomarte confianza, entender que soy humana y que no puedo sola, ni tengo porqué asumir tal responsabilidad, todo eso me tomó mucho tiempo. Y es que tengo terror a que vuelvan a fallarnos. Tengo claro que hay personas que se las vieron peor que nosotros, pero yo no quiero repetir experiencias, juro que ya aprendí todo lo referido a este tema y no me gustaría volverme a ver sanando heridas, tanto propias como ajenas.

Nunca se me va a olvidar la noche que te eché de casa jaja, yo no entendía nada, sólo sentí una necesidad imperiosa de "defender" lo que tanto nos costó construir, esto que hoy sí puede llamarse Hogar, siempre lo fue, ba... Esa noche te vi como alguien que podía tirar todo eso abajo y no encontré mejor solución que echarte. Hoy me acuerdo y creo que si hubieses sido otra persona, me habrías mandado a la mierda, pero vos sí parecías entender porqué actuaba así en ese momento.
Cuando te pedí perdón y te dije que ya estaba cansada de ser padre y madre a la vez, me diste una de esas miradas que nunca en la vida se me va a olvidar, no sé si otro par de ojos me dijeron tanto alguna otra vez...

Entiendo que soy difícil de llevar, y más en casa, que, según vos, se hace lo que yo digo... y no lo niego. Desde muy chica, estoy acostumbrada a entrar y salir, hacer y deshacer, ordenar y desordenar, lo que yo quiera y cuántas veces se me antoje. Me mal acostumbraron a vivir con esta libertad y es difícil que la ceda, pero todos contamos con ese mismo derecho en casa, no corre sólo para mí; todos son libres de ir y venir a donde se les cante, que nadie va a cuestionar nada.
Que soy caprichosa, vaga y cómoda, y que algunos días me levanto con un malhumor terrible, sin razón aparente, eso también lo sé. Es probable que, por momentos, te tenga entre ceja y ceja y no me guste nada de lo que propongas, pero es porque me sigue costando aceptar que vas a formar parte de mi vida para siempre, y porque tengo miedo de que algún día te vayas. Actúo así: Si no me encariño, asumo que no me va a doler tanto si ese día llega... El tema es que no sos una mascota y, aunque al comienzo, pensé que nada de esto iba a funcionar por mucho tiempo, hoy realmente quiero que lo haga.

 Si hay algo que me gusta de vos es que sepas escuchar y estar en silencio, sin tener esa necesidad de hablar para rellenar huecos en momentos incómodos. Me gusta, también, que me conozcas y me des mi tiempo para yo hacerlo contigo, sin siquiera darte cuenta. Porque eso es lo más "gracioso": No lo intentás, pero de a poco empezás a caerme mejor. Cada vez que salgo de mi entorno y me siento a comer o hablar contigo. Cada vez que acepto salir todos juntos. Cada vez que te agradezco o te pido perdón. Cada vez que te cuento algo de mi vida, por más mínimo que sea... En cada una de esas cosas, hay una demostración de que, mal o bien, algún lugar estás empezando a ocupar en mi vida, porque vos sabés que yo no hago nada por compromiso y, si me siguieras cayendo mal, no dudaría en hacértelo saber, ni me preocuparía por compartir nada contigo.
Sólo te pido que sepas leer entre líneas, que sigas siendo paciente, y entiendas que esto no es fácil para mí porque nunca lo había vivido. Tener un soporte, alguien que te cuide y no para cuidar... no tenía idea de estas cosas.

Muy seguramente no vayas a leer esto, ni escuches palabras así salir de mi boca, porque es terriblemente cursi y no me cabe, hasta estoy algo así como llorando al escribir estas cosas jaja, pero me gustaría que sepas, realmente necesito que sepas que, más allá de que me cueste aplicar a nosotros la palabra, gracias a vos sentí lo más parecido a tener una "familia", cuando ya pensaba que nunca iba a hacerlo... Y no me queda más que agradecértelo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario