Nunca pensé en el día en que me tuviera que tragar las palabras, mucho menos en que ese día llegara.
Ya no queda nada. Nada. No hay vuelta de tuerca esta vez; ni un perdón que arregle algo, ni un beso, un abrazo para hacerte saber lo que siento. No hay palabras, ni miradas, ni risas, ni historias para contarte. No hay lágrimas, ni enojos. Ni siquiera un "¿Cómo andás?" de pura cortesía. Seguramente no te cruce nunca más por ningún lugar, ni de casualidad. Seguramente ya no existan más casualidades de las cuales aferrarme con alguna esperanza... porque ya no hay esperanzas tampoco.
No hay nada. Tanto sentir para concluir en esto... en recuerdos que no sirven más que para ponerme nostálgica.
Tarde o temprano, vas a terminar siendo como los recuerdos de cuando era chiquita: Difusos, lejanos, a los cuales conservo con cariño pero que me parecen de otra vida.
Sé que me va a costar mucho volver a sentir todas estas cosas por otra persona. También sé que todo esto es parte de un proceso pero quiero sanarme bien, porque no quiero más abrazos o besos baratos, ni calentar camas con la intención de llenar este vacío que, de a ratos, siento. Realmente quiero arreglarme, no estar tan rota. Pero así me sigo sintiendo.
Me hiciste sentir el amor más loco y doloroso de lo que va de mi vida, sin siquiera buscarlo. Y tanto ir y venir me desgastó totalmente; eso de sentir tanto, tanto y tener que reprimirlo por momentos o etapas que podían durar días o hasta meses, me hizo hacer cosas que no quise.
Daría mucho por volver a las primeras charlas. Por dejarte conocerme de nuevo y que, de a poco, me vayas contando cosas de tu vida, sin yo tener noción de nada. Daría muchas cosas por cambiar ese comienzo y hacerlo bien. Por volver a robarte esas primeras risas, esos primeros "Te quiero mucho", a los que todos los días le sumábamos un "mucho" más jaja. Qué irónico, porque a lo último ya tratábamos de competir a ver cuál de los dos quería menos al otro...
Nunca quise tantas vueltas, simplemente se dieron; pero, como ya dije, no hay perdón ni nada que pueda arreglar esto. Nos alejamos tanto que ya somos extraños literalmente. Y me distancié tanto de esa que fui antes, de la misma que quisiste así, que ahora tengo que encontrarme a mí misma para poder seguir adelante.
Quiero ser la de antes, o bien, una mejor versión de la actual, y continuar mi vida. Siempre vas a ser importante, la primera persona por la cual sentí un amor inmenso e incondicional. Me acuerdo que una vez iba en el auto y me puse a pensar si algún defecto que pudieras tener el día de mañana me haría amarte menos o no querer estar al lado tuyo, y no se me ocurrió ninguno. Creo que hasta con tres ojos te amaba igual... Loca, loca la piba.
Realmente, estuve muchos años dispuesta a dejar tantas cosas por vos, y terminé no haciendo nada más que meter la pata. Sé que todos esos "te amo" y palabras lindas fueron sinceras, pero el amor no fue tan fuerte, o bien, tuvo muchas pruebas en el medio y se cansó.
Me encariñé mucho con los recuerdos, tanto, que no sabía darle fin a esto y creo que la vida misma se hartó de todo y nos fue llevando a la salida. Hoy entiendo que es hora de soltarlos.
Me molesta que "vengas" a aturdirme cuando estoy en estos días y necesito un abrazo sincero. Me molesta buscarte en otras personas, eso me molesta mucho. Pero ningún enojo, ninguna bronca que pueda tener para contigo me va a hacer dejar de quererte. Se ve que, después de todo, mi incondicionalidad (mal que me pese) sí era verdadera...
Te extraño hoy. Extraño muchísimo tu amistad, más que nada. Tengo ganas de llorarte a mares, a ver si, en una de ésas, salís de acá adentro. Pero no voy a hacerlo, porque en unas horas ya voy a estar pensando en otra cosa y vas a volver a tu lugar, que es el pasado.
Estoy segura, segurísima de que en otra vida se nos dio, que esto que sentí fue correspondido cien por ciento y que nos quisimos sanamente, no me quedan dudas de eso. Mi amor y el tuyo encajaron en algún momento. Nada más que, en esta, ni yo soy para vos, ni vos sos para mí, y no hay vuelta que darle...
Tu suerte no es conmigo.
Datos personales
- Lile
- No soy igual en lo que digo y escribo. Cambio, pero no cambio mucho. El color de las flores no es el mismo bajo el sol que cuando una nube pasa o cuando entra la noche y las flores son color de sombra. Pero, quien mira, ve bien que son las mismas flores, por eso cuando parezco no estar de acuerdo conmigo, fijaros bien en mí: Si estaba vuelto para la derecha, me volví ahora para la izquierda, pero soy siempre yo, asentado sobre los mismos pies. El mismo siempre, gracias al cielo y a la Tierra y a mis ojos y oídos atentos, y a mi clara sencillez de alma.
No hay comentarios:
Publicar un comentario