Dicen que a lo largo de nuestra vida tenemos dos grandes amores: Uno con el que te casas o vives para siempre; puede que sea el padre o la madre de tus hijos. Esa persona con la que consigues la compenetración máxima para estar el resto de tu vida junto a ella… Y dicen que hay un segundo amor, una persona a la que acabarás perdiendo siempre. Alguien con quien naciste conectado, tan conectado que las fuerzas de la química escapan a la razón y les impedirá siempre alcanzar un final feliz. Por eso, cierto día dejarás de intentarlo. Te rendirás y buscarás a esa otra persona que acabarás encontrando, la primera. Te aseguro que no pasarás una sola noche sin necesitar otro beso suyo, o tan siquiera discutir una vez más…
Todos saben de qué estoy hablando, porque mientras estabas leyendo esto, te ha venido su nombre a la cabeza.
Al final, te librarás de él o de ella, dejarás de sufrir, conseguirás encontrar la paz, pero te aseguro que no pasará un día en que no desees que estuviera aquí para perturbarte, para romper toda esa calma. Porque, a veces, se desprende más energía discutiendo con alguien que amas, que haciendo el amor con alguien que aprecias.
Datos personales
- Lile
- No soy igual en lo que digo y escribo. Cambio, pero no cambio mucho. El color de las flores no es el mismo bajo el sol que cuando una nube pasa o cuando entra la noche y las flores son color de sombra. Pero, quien mira, ve bien que son las mismas flores, por eso cuando parezco no estar de acuerdo conmigo, fijaros bien en mí: Si estaba vuelto para la derecha, me volví ahora para la izquierda, pero soy siempre yo, asentado sobre los mismos pies. El mismo siempre, gracias al cielo y a la Tierra y a mis ojos y oídos atentos, y a mi clara sencillez de alma.
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