Igual que el mosquito más tonto de la manada, yo sigo tu luz aunque me lleve a morir. Te sigo como les siguen los puntos finales a todas las frases suicidas que buscan su fin.
Igual que el poeta que decide trabajar en un Banco, sería posible que yo, en el peor de los casos, le hiciera una llave de judo a mi pobre corazón, haciendo que firme llorando esta declaración...
Igual que un mendigo cree que el cine es un escaparate. igual que una flor resignada decora un despacho elegante, prometo llamarle Amor mío al primero que no me haga daño, y reír será un lujo que olvide cuando te haya olvidado.
Pero igual que se espera como esperan en la Plaza de Mayo, procuro encender en secreto una vela, no sea que, por si acaso, un golpe de suerte algún día quiera que te vuelva a ver, reduciendo estas palabras a un trozo de papel: Me callo porque es más cómodo engañarse. Me callo porque ha ganado la razón al corazón, pero, pase lo que pase, y aunque otro me acompañe... en silencio te querré, en silencio te amaré; en silencio pensaré tan sólo en ti.
Datos personales
- Lile
- No soy igual en lo que digo y escribo. Cambio, pero no cambio mucho. El color de las flores no es el mismo bajo el sol que cuando una nube pasa o cuando entra la noche y las flores son color de sombra. Pero, quien mira, ve bien que son las mismas flores, por eso cuando parezco no estar de acuerdo conmigo, fijaros bien en mí: Si estaba vuelto para la derecha, me volví ahora para la izquierda, pero soy siempre yo, asentado sobre los mismos pies. El mismo siempre, gracias al cielo y a la Tierra y a mis ojos y oídos atentos, y a mi clara sencillez de alma.
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